miércoles, 6 de julio de 2011

Un gaditano de ficción para la historia

Y tras terminar la lectura de la primera serie de los "Episodios Nacionales", quiero compartir con ustedes este resumen (esta hoja de servicios) de la vida de Gabriel de Araceli. Ese personaje de ficción, nacido en el barrio de la Viña de Cádiz y al cual el genio narrativo de Galdós ha hecho inmortal. Una vida que bien podría narrarse en diversos libros, como así lo hizo el canario, posiblemente el mejor escritor de nuestra historia, cuya candidatura al Nobel muchos torpedearon por su activismo político desde este mismo país...Recordemos que estamos en España, quizás tuvo la desdicha de nacer aquí.
Dejando a un lado la inmensa obra que nos ha legado, todo un orgullo para las letras hispanas, nos centramos en esos episodios fundamentales para comprender un poco mejor aquel siglo tan especial y dramático en la historia de España, el XIX.



Así, comienzan por la Batalla de Trafalgar donde, con solo 14 años, Gabriel asistió a la batalla que ganaron los ingleses. En ella, y por diversos avatares, tuvo su bautismo de fuego a bordo del Santísima Trinidad, "el escorial de los mares".
Por si no tuviera poco con este espantoso saludo a la vida bélica, donde no hay escapatoria y cualquier astilla puede cercenarte un ojo o desgraciarte un miembro, el chaval tuvo la suerte o la desdicha de estar en Aranjuez justo cuando lo del motín, y hallóse el 2 de Mayo en Madrid, cuando el pueblo dio lo suyo y lo de su prima a los gabachos. El día 3 fue fusilado en Moncloa, pudiendo ser retratado perfectamente por ese pintor de sublime pincel y rima fácil (Goya), pero su entereza y ganas de vivir les hicieron recuperarse de este inconveniente sin importancia (o no). No contento con tener en el cuerpo más boquetes que un fakir, se alistó en los regimientos de voluntarios de Andalucía, llevándole esto a participar en la batalla de Bailén el 19 de Julio de 1808,con un calor del c... (copón), primera derrota terrestre del ejército imperial.


Foto: Fotograma de la película "Sangre de Mayo", ambientada en el 2 de Mayo y basada en el episodio nacional de Galdós. A la izquierda, Kim Gutiérrez en el papel de Gabriel de Araceli.



Como si no fueran pocas las casualidades, el destino quiso seguir cachondeándose del gaditano, haciéndole partícipe de la defensa de Madrid. La capital de esa desgarrada España a la que llegó Napoleón, a volver a imponer en el trono a su hermano Jose (Pepe Botella y vámonos con ella), que había puesto pies en polvorosa después de la derrota de Bailén. Pero la desdicha quiso que Madrid volviese a ser francesa y nuestro protagonista quedase prisionero, después de lo cuál le intentaron trasladar a Francia, a cantar la Marsellesa. Pero no, no se iba a rendir tan fácilmente este pilluelo. Se escapó en Lerma de las garras del águila francesa, desde donde fue a parar a Zaragoza. En esta ciudad, casualidades de la vida, tuvo lugar la segunda defensa heroica, casi numantina. Allí estaba él,aparte de cantando jotas (¡¡La virgen del pilar dice que no quiere ser francesa...!!), defendiendo la ciudad desde el 19 de Diciembre hasta el 12 de Febrero de 1809.
Luego pasó al ejército del Centro, a las órdenes del duque del Parque, y en él participó en la batalla de Tamames y en Extremadura.

Pero la cosa no termina aquí, después de todo esto arribó a Cádiz, donde participó en la defensa del castillo de San Lorenzo de Puntales, que aún podemos ver a la entrada en la ciudad desde el puente Carranza.
Seguimmos con la heroica vida de este zagal, antítesis del anganguismo de hoy. Así, formó parte de la expedición del General Blake a Valencia y fue destinado al segundo cuerpo, que mandaba O´Donell, después de lo cual sirvió durante cuatro meses a las órdenes del simpar guerrillo Juan Martín Díez (que gran apellido) "El empecinado", donde desempeñó esa guerra de guerrilla que tanto daño hizo a los "mosiús".
Y se terminan los servicios heroicos e inmortales de nuestro personaje de ficción participando en la histórica batalla de los Arapiles, el principio del fin para Napoleón en nuestro suelo patrio. En ella fue herido de gravedad pero...¿Creen que esto supuso el fin de su vida? Ni de lejos...
Con esta hoja de servicios no es de extrañar que lo terminaran nombrando, después de los Arapiles, Teniente Coronel. Ascendiendo por mediación de su suegra, la condesa, al grado de Coronel, para pasar a Brigadier y terminar de General.

Así termina la primera serie de los episodios nacionales del maestro Galdós. Desde Trafalgar a los Arapiles, desde los juegos en los charcos de la Caleta de nuestro gaditano Gabriel de Araceli hasta los últimos suspiros de su prolífica pluma. Mezclando realidad y ficción, historia y narrativa...Lo que es cierto es que Gabrielillo forma parte de nuestro paseo de la fama particular, y goza de una estrella en los corazones de los que amamos la historia, la novela, y a Galdós.

Batalla de los Arapiles

Y despido este post a la manera de cómo Benito lo hizo, en pluma de Gabriel, un fragmento que bien pudiera escribirse actualmente sin que perdiera este ni un sólo ápice de sentido:

"Adiós, mis queridos amigos. No me atrevo a deciros que me imitéis, pues sería inmodestia; pero si sois jóvenes, si os halláis postergados por la fortuna: si encontráis ante vuestro ojos montañas escarpadas, inaccesibles alturas, y no tenéis escalas ni cuerdas, pero sí manos vigorosas; si os halláis imposibilitados para realizar en el mundo los generosos impulsos acordaos de Gabriel de Araceli, que nació sin nada y lo tuvo todo."

2 comentarios:

  1. Magnífico, Andrés. Gracias por regalarnos con tu pluma. Tú dirías que es Galdós, pero con tú resumen, me han entrado ganas de leerlo. Yo he leido episodios sueltos, voy a aprovechar el verano para leer, Trafalgar. Saludos

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  2. Gracias Toñi. Muy recomendables todos los episodios pero, precisamente, mi favoritos son Trafalgar y Cádiz, por motivos obvios. El empecinado tampoco está mal.

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