He rescatado de mi disco duro este pequeño relato con el que participé en un concurso literario organizado por el Diario de Cádiz y la delegación municipal de cultura. El relato no estuvo a la altura de los ganadores, pero el rato que pasé en la lectura de mis contrincantes, escuchando a Fernando Iwasaki y los libros que la delegación municipal de cultura tuvo el detalle de regalarme hizo que la participación en él mereciese la pena. Mereció la pena también el buen rato que el menda, que tiene mucho que aprender, pasó en la redacción del texto que espero que tambien disfruteis.
Ese día, además, tuve la oportunidad de conocer al propio Fernando Iwasaki. Su trato amable y cercano permitió que no me diese ningún tipo de rubor el pedirle a que accediera a ser grabado en este video de apoyo a la candidatura a la alcaldía de Cádiz por UPyD de Manuel Pérez Fabra:
Bajo el título de "el genio de la tarta" el concurso consistía en la continuación de un texto que el escritor Fernando Iwasaki comenzó a redactar. Como no puedo copiar aquí el breve texto, os dejo un enlace a las bases de la convocatoria y al texto por si quieren seguir el hilo de la historia.
http://media.grupojoly.com//0000801000/0000801138.pdf
Bien, el texto que presenté al concurso fue el siguiente:
«¡Mojaméeee!» Y dale con Mojamé... Yo no me lo quería imaginar allí, tan digno él, contorneando su cuerpo entre mujeres jóvenes y ávidas de fiesta... «Mojamé, maldito seas, que deberías estar tú aquí», pensé justo antes de que aquella voz volviera a martirizarme el oído: «osea, osea, osea ¡Que fuerte!» decía. No había duda, allí estaba yo, en la reunión de las madres del AMPA de un colegio pijo. Esa voz que volví a escuchar me recordó viejos tiempos, algo lejanos por cierto, pero ese tono se mantenía tan chirriante como solía, cuando pasaba tardes enteras en mi casa, en conversaciones sin fin con la madre que me parió sobre lo dura que es la vida y lo difícil que resulta vivir en un país donde los zapatos que has visto por la tele son difíciles de encontrar en una determinada tienda exclusiva...
Y es que la señora de la que os hablo era una pija de cuidado… Pero no una pija de las de «osea», que también, sino una pija de las que le ponen a su hijo Borjamari, colega mío de la infancia. Este Borjamari daría lo que fuera por verme aquí humillado, en un baile erótico frente a las correligionarias de su madre, con la música tecno de Aladdín. Por cierto, que no me hubiera venido nada mal pillar la alfombra voladora de ese gachó, por tal de quitarme de enmedio y ahorrarme la humillación posterior de esa pija arcaica comentando a mi madre el desaguisado en el que se había metido su hijo...
«¡Vamos hombre!» Se escuchó otra voz... Me negaba a salir, quería que la tierra me tragase de una manera súbita, tarta incluida. Pero la única forma de que algo se tragase una tarta entera es haber invitado a Falete a la fiesta, pero este no acudió. Sabía que podía ser el fin de mi dignidad como persona humana, nadie en el barrio iba a verme con los mismos ojos, como se mira a ese niño acomodado de una familia sin apuros. Ni siquiera aquel perro del vendedor de la ONCE me ladraría más, simplemente se reiría de mí, con una pata en el pecho, imaginándome con ese tanga que tuve la dicha de ponerme aquel día.
Los apuros, efectivamente, los tenía, como pueden apreciar. Necesitaba ganarme unas pelas… El BMW que había en el garaje de mi casa no se pagaba solo y el sueldo que me daban como becario en aquella empresa de distribución no daba ni para las ruedas... Siendo gogó me quitaba de algún que otro apuro económico, al sueldo base había que sumarle las propinas que las señoras me dejaban en mi tanguita de oro y grana con mucho cuidado para que la pedrería no deteriore esos billetes de veinte o de cincuenta... Claro ¿Que quieren? Siempre trabajaba para un público exclusivo.
Exclusivo o no, la situación en la que me encontraba me venía grande… Seguí en la tarta y se me ocurrió algo que podía hacer que me anonimato continuara siendo un hecho: decidí romper el cartón-piedra de la tarta desde dentro, sacar una mano para agarrar un montón de merengue y restregármelo por la cara para que esa amiga de mi madre no me reconociera. «Mira por donde el merengue va a sacar de un apuro a un culé como yo», me dio tiempo de pensar con sorna. Procedí, y nada más agujerear la pared de la tarta un griterío enorme irrumpió en la sala con gran estrépito «Aaaaaaah, osea, ¡Va a salir!». No contentas con esperar a cómo se decantaba la situación, las hijas de Lacoste me agarraron la mano y ví como la tapa de la tarta se desplazaba peligrosamente dejando entrar así un halo de luz, como una premonición divina. «Maldita sea», exclamé, y en un afán por conservar mi dignidad salté estrepitosamente con una fuerza desmedida, de tal forma que, lejos de agarrar la tapa, la empujé hacia fuera golpeando la cara de la señora que procedía a abrirla... El jaleo que se formó en la sala fue de órdago, con mi cara tapada por el merengue, intenté salir de la tarta, mi pie de apoyo resbaló y dí con todo mi ser en el suelo, junto a la señora que golpeé sin querer queriendo, no sin ante llevarme conmigo media tarta, que nos cayó encima, poniendo así perdida la moqueta...
Allí estaba yo, medio en bolas, lleno de merengue y con un grupo de señora dispuestas a apalearme vivo. Entre palos, bolsazos de Tous y arañazos con uñas de nácar, recuperé como pude la verticalidad y me dispuse a enfilar la salida para escapar lejos de esas mujeres del demonio... Mal calculé la salida...En el jardín que intentaba atravesar me esperaba un perro enorme, de los que es difícil conseguir caseta de su medida, ni en Polanco los hay... Me encontré al can de bruces, mirando mi merengado cuerpo y relamiéndose los labios... Antes de decir «piernas ¿Para qué os quiero?» ya tuve al chucho encima, sin posibilidad de escapar, y antes de darme la vuelta, me asestó tal mordida en la entrepierna que me arrancó parte del tanga, pedrería incluida, entre otras cosas... Desde ese día soy otro hombre, mejor dicho otro medio-hombre: Ya no pasé más apuros económicos porque el peculiar tono de voz que se me quedó me permitió conseguir un trabajo entre los niños cantores de Viena.
martes, 30 de agosto de 2011
domingo, 28 de agosto de 2011
Rincones de Cádiz: Castillo de Puntales
Todos los días, desde los grandes e imponentes ventanales que rodean el gimnasio donde me suelo castigar el cuerpo, la vista de la bahía ofrece un panorama digno de admirar. Se encuentra en el club náutico, en plena bahía de Cádiz, en un lugar castigado por el Levante (cuando este sopla) y por la fría brisa de invierno, que hace que ir en bici sea un deporte de riesgo, cuando el riesgo lo corre tu garganta. La vista es la propia de un restaurante marinero (hay uno justo debajo del gimnasio): El puente que se erige orgulloso sobre la bahía, contemplando a su hermano en contrucción, los astilleros de Puerto Real y de Cádiz en horas bajas,las traviesas aguas de las que grupos de pescadores sacan pececitos con los que se hacen fotos que posteriormente colgarán en el facebook, la zona Franca de Cádiz (otra de las tantas cosas que la labor o no labor de la administración ha ido llevándolo al garete). Y, sobre todo, el fascinante espectáculo del atardecer en la bahía, el ocaso de un día más que pasa sin pena ni gloria por la tacita, trayendo efluvios de plata sobre las aguas, dejando caer desde el cielo rayos dorados que adormecen los barquitos del club náutico. Un sol que se despide poco a poco con un último beso cálido dejando su aroma y sabor entre los edificios de extramuros,pasando luego a despedirse de su verdadero amor, el caso histórico, su Caleta...
Los que me conocen saben que me gusta recrearme en cada situación y en cada escenario, ya saben, "¿Qué pasó aquí?", "¿Por qué?","¿Cuándo?","¿A qué huelen las nubes?"... El escenario que recreo desde las vistas con las que puedo gozar entre series y series de ejercicio no iba a ser menos. Justo enfrente, enfilando proa hacia el casco antiguo de la ciudad, algo así como nor-noroeste, aparece, imponente, el castillo de San Lorenzo del Puntal, más comunmente conocido como Castillo de Puntales. Orgullo del barrio y de la ciudad, este pequeño baluarte, que pasa desapercibido a las miradas que escudriñan la ciudad desde el puente sobre la bahía, lleva diciendo "hola, soy un castillo, aquí estoy" desde mucho antes de que una señora teñida llamada Teofila Martínez viniese de Santander.
Así que ya tenemos un dato, aunque nos cueste creer, por la cantidad de propaganda y publicidad demagógica con la que nos han bombardeado durante años, el castillo de Puntales no lo contruyó Teófila. Fue Felipe II en 1598 quien ordenó dotar a Cádiz de un mejor sistema defensivo que la protegiera de ataques piratas. La gota que colmó el vaso fue el saqueo anglo-holandés con 15000 hombres (piratillas) al mando del conde de Essex, que vino atraido por el olor a pescaito frito y dijo "muero en cai y con sus tortillita de camarones...". Tras comprarse un lote de cintas de carnaval en el Melli y tener un romance con la Uchi (incluso metiéndose mano en la última fila del cine Imperial), el conde de Essex, junto con los piratas anglo-holandeses, se fueron por donde vinieron no sin antes haber hecho un poco de rapiña por la ciudad, "ya que estamos"...
Así se volvió a construir, entre otros, el castillo de Puntales, mejorando la defensa que hasta entonces había en la zona destruida por el saqueo. Puedo imaginar a los constructores del castillo echando bilis sobre el inglés "malditos cabrones, se van a enterar como osen tomar esta fortaleza ¡Cai!". Aunque el principal motivo por el que se construyó fuera evitar saqueos piratas, el castillo tuvo un papel muy importante en el asedio que mantuvieron los franceses sobre la ciudad. Así lo mantienen los vecinos del barrio de Puntales, reclamando un papel más preponderante del barrio en la celebración del bicentenario de la Constitución de Cádiz. Es por ello que estos días, y ya es el segundo año, se esté celebrando en el barrio la feria de los cañonazos.
Los franceses que intentaron tomar la ciudad establecieron su campamento en el Trocadero (¿Os recuerda este nombre a cierta plaza de París?), más o menos justo enfrente de Puntales, en el término municipal de Puerto Real. Entre ellos, las aguas de la Bahía de Cádiz, que seguro que aún guarda secretos, balas, cañones e.t.c. del intenso bombardeo que se intercambiaban mutuamente entre ambas orillas. Y te imaginas, cuando contemplas desde esos ventanales en primera linea de batallas, a los dos bandos saludándose a su manera, con el intenso cañonazos, andanadas de hierro "¡PUUMMM! ¡PUUMMM!". Y el humo que escapa de la boca de los cañones cubriendo las aguas, formando una espesa cortina de niebla, intuyendo, dentro de ella, donde se encuentra las piezas de artillería, con el destello que emite la explosión de la pólvora. Y al otro lado de la ciudad, más allá de las Puertas de Tierra a las gaditanas haciéndose tirabuzones con las bombas que tiran los fanfarrones, como así cantaba Lola la Piconera.En este video pueden ver cómo:
Entre las anécdotas que nos ha dejado la historia hay muchas de admirar, de héroes anónimos, gente que simplemente buscando la satisfacción del deber cumplido, dejaron una impronta indeleble de valentía y rectitud. Tal es el caso del albañil Juan Romero, que encomendándosele la reparación de algunos desperfectos del fuerte no interrumpió la labor ni en los momentos de mayor peligro, cuando una bala de cañón podría haberle mandado perfectamente al otro barrio, y no hablo del barrio de Loreto precisamente, que por aquella época ni existía.
Otra anécdota que podemos leer el "El Cádiz de las cortes" y con el permiso de Ramón Solís es la siguiente:
"Un oficial solía recorrer a plena carrera los parapetos, bajo los fuegos enemigos, por mera diversión. Una granada secciona su cabeza, que cae al suelo, mientras el cuerpo corre impulsado por la inercia unos breves pero impresionantes segundos, que horripilan a la guarnición".
A vistas de algunos el acto de este oficial puede parecer el acto de un hombre valiente, pero a la vista de la mayoría, sobre todo a vista de sus compañeros, este tío era, como comúnmente se dice por estos lares, carajote.
Castillo de Puntales, otro lugar para la historia de Cádiz,digna de ser conocida y a la que a veces el pasotismo del gaditano mantiene enterrada en el olvido.Quizás sea verdad eso de que "Son de piedra y no se notan las murallitas de Cai...". Desde aquí mi particular homenaje a ese gran olvidado del bicentenario.
viernes, 26 de agosto de 2011
Este travieso España
Nos han tirado de la oreja en el colegio "Europa", pero bien "tirá". Somos como ese alumno travieso que no hace los deberes, que alborota a sus compañeros, entorpece el normal funcionamiento de la clase y levanta las faldas de las compañeras. El profe Sarkozy nos ha puesto de espaldas a la pared y la jefa de estudios Merkel ha llamado a nuestros papis... Y de paso, hemos hecho el ridículo (no dejamos de hacerlo) delante de toda la clase.
Cuando salgamos al recreo se reirán de nosotros "Eh, mira las orejas de burro que tiene España","Le pasa por chulo, por pintamonas","si hiciera lo que mandan antes...","Claro, tanto ladrillo tanto ladrillo...". Con miradas burlonas nos martirizarán hasta que suene la sirena, nos quitarán el bocadillo y la bolsa y nos elegirán los últimos para hacer algún trabajo en clase. Este pobre alumno, que ha estado haciéndose el chulo mucho tiempo, ahora les viene dadas todas juntas, cuando el profe y la jefa han dicho "¡Basta!¡Hay que darle un correctivo a este chaval!". Hay que hacer la tarea que no se hizo antes, enmendarse y poner cara de bueno para cuando hagamos la comunión.
El problema de ese alumno llamado España lo tiene en casa, así se lo ha hecho saber la jefa de estudios a sus padres. Estos padres están separados desde hace mucho tiempo y la pensión se distribuye de forma desigual entre los hijos...Algunos gozan de una posición más favorables que otros, otros tienen una mejor habitación con mejores vistas, hay un par de ellos que son los únicos que pueden utilizar el baño todo el día, algunos reciben más paga que los demás, aquel anda todo el día peleándose con este, este derrocha invitando a amigos a cenar a casa, otros exigen que en su habitación se hable una lengua a la que el resto no está acostumbrado y por si fuera poco quiere imponer esa forma de hablar en toda la casa... Son diecisiete hijos que bien pudieran ser uno, pueden ser nuestro travieso alumno España, pero se han empeñado que no, que no quieren parecerse a su hermano, o su padre, madre o quien leches sea de verdad España...Es tanto el grado de desunión en la familia que las peleas y broncas provocan que los vecinos les tomen por el pito del sereno.
"Tienen que procurar que sus hijos gasten menos, por el bien de la familia y, por consiguiente, del colegio, donde están desparramados vuestros vástagos".Los padres han dicho que vale, que ya lo harán, a su manera, pactando entre ellos, agachando las cabezas y yéndose a sus respectivaas casas (están separados,recuerden) con la reprimenda.
Con este panorama no hay quien se concentre, y por eso España no da pie con bola. Con estos problemas en casa, no hay ni profesor ni empresario que en un futuro confíe en este estudiante tan descuidado. Hasta los propios compañeros, como he dicho, van pasando de él, no vaya a ser que se les pegue algo. Al menos a España lo siguen queriendo para jugar al fútbol en el recreo, que para algo es el mejor, y con eso se conforma. Y claro, así le va...
domingo, 21 de agosto de 2011
España bien vale una misa
Érase que se era un rey en Navarra que hacía otras cosas aparte de pronunciar discursos de navidad. Este Enrique IV de Francia (y III de Navarra) pretendía el trono de Francia pero, ¡Vaya por Dios!(y nunca mejor dicho), se topó con el impedimento de que no era católico. Entonces pronunció unas palabras que han quedado para la posteridad:
"¿Qué quieren?¿Que reine un católico? Pues se hace uno católico y en paz. París bien vale una misa."
Esta frase, que ha llegado hasta nuestros días, se puede expresar cuando estamos ante algo que merece la pena hacer aunque tengamos que pasar por un sacrificio.
Y me vino a la cabeza, vino desde una neurona que pululaba por algún lugar de mi memoria histórica, cuando he escuchado las palabras que ha pronunciado el Papa de la iglesia católica Benedicto XVI. El sumo pontífice ha dicho que "España es una gran nación, que progresará si sigue el camino de la religión y la fé católica"...O algo así dijo, con más o menos las mismas palabras.
Al reflexionar sobre lo escuchado, con mi mollete con aceite y jamón en las manos, me acordé de Flandes, después de recordar el capítulo de los Simpsons de hoy recordé las guerras de Flandes y en la ingente cantidad de vidas y dinero que costó a España defender la religión en Europa, las guerras contra los musulmanes con una cruz como espada y otras guerras de religión, la evangelización de América, la cantidad de vidas que se llevó por delante la Inquisición...
Me pregunto que le queda a España para contentar a su Dios, qué más tiene que hacer este país para dejar de ser zarandeado a su suerte. Y me pregunto también, qué preguntón estoy hoy, si es la iglesia la que debe más a España o viceversa...
Se pregunta esto un muchacho con muchas misas a sus espaldas, que si bien ni es creyente ni va a una misa desde hace 13 años (excepto en bodas y comuniones), sí fue monaguillo después de hacer la comunión. Era creyente como el que más; pero que cada día, cuando salía de misa o de clases de religión, se iba a casa cuestionandose más y más sobre la existencia o no de un Dios que, cree, ha abandonado al mundo a su suerte, y cuya luz ni alumbra ni da calor.
Y es que por más que rezaba y comulgaba, por más que cumplía con mi deber cristiano veía que el mundo seguía igual. Al salir de cada misa observaba el mismo panorama,los mismos hambrientos por la tele y por las calles, las mismas guerras, la misma suciedad moral en el mundo mundial, la misma hipocresía, la misma maldad... Fui poco a poco percatándome del sospechoso silencio de Dios y dejé de creer primero en la iglesia y después en todo ente celestial.
Felipe González, en una ambigüedad que siempre ha caracterizado a su política dijo, al respecto de esta creencia en Dios,"Dios no me ha dotado de la fe suficiente para creer en él". Una paradoja muy propia de él, ¿Que se puede esperar de un antibelicista que primero alza la voz contra la OTAN y luego la defiende a capa y espada? Pues bien, yo, permitiéndome dar una vuelta de tuerca a lo pronunciado por González, "Fui dotado de una fe que el silencio de Dios me ha ido arrebatando poco a poco".
Y aquí sigo, joven pero con las ideas un poco claras (así lo creo) respetando a una religión con millones de seguidores y con muchos amigos que la siguen a su manera. Y afirmo que sí,parafraseando a Enrique IV, "España bien vale una misa", y cincuenta millones de misa si de eso depende el cambiar el rumbo, el encontrar una salida para aquellas personas (católicos, musulmanes, laicos o lo que sean) cuya religión principal es el trabajo, por el que viven y por el que rezan.
Yo, como aquel rey de Navarra,no me convertiría en ferviente seguidor de la fe católica pero sí asistiría a alguna que otra misa si de eso depende el vivir la vida honrosamente. Al fin y al cabo puedo aprovechar para pedir cada Domingo, a cualquiera que esté arriba, que se de una vuelta por este ruedo ibérico en el que nos ha tocado torear y nos eche un cable, que falta nos hace.
viernes, 19 de agosto de 2011
Maldito levante...
No me salen las palabras, el calor es tan tremendo que la piel se vuelve pegajosa, el cerebro se seca y es solo ponerme a escribir y dolerme la cabeza.
Podría hablar de la visita del Papa, de la resaca del Barça-Madrid, de dedos, de los volantazos de ciertos políticos...Pero todo esto no me sale a las cinco de la tarde de un día de levante. La cosa sería más fácil con la compañía de un aire acondicionado que me refrescase el panorama, pero va a ser que no tengo de esos.
El viento de levante trae calor y hastío...Es lo que tiene, ni ir a la playa se puede cuando el viento te hace la vida imposible. Un día de levante intenso hace que miles de granitos de arena se estrellen en tus piernas como si lo hicieran alfileres,las sombrillas vuelan por la playa haciendo de peligrosísimas lanzas que pueden hacerte mucha pupita y aparte de tortillita de camarones y pescaito frito puedes comer arena en los chiringuitos de las playas.
Los gaditanos estamos tan hartos del levante que ni queremos oir esta palabra. Ciertos colectivos victimas de este viento (fabricantes de pergolas, sombrillas, tortillas de papas para la playa...), han pedido al Parlamento andaluz cambiar la letra del himno de Andalucía en la parte donde dice "¡Andaluces levantaos!" por un "¡Andaluces venga p´arriba!".
Ni abrir la ventana se puede. El abrir la ventana supone que un ejercito de arena y polvo entre en tu casa o habitación... Tengo la lección aprendida desde que una vez dejé la ventana abierta un día de levante, el suelo se llenó de arena y una familia que venía de Toledo aprovechó para clavar su sombrilla en medio de mi habitación y pasar el dominguito aquí.
Hasta el carácter del gaditano se ve tocado por ese viento loco que como dice aquella letra de carnaval "levanta las faldas de las mujeres como a mí me gustaría". Aunque ciertos personajes gaditanos no necesitan la socorrida excusa del levante, ellos despliegan su locura por calles y plazas para jolgorio de chiquillería y visitantes en general. Ya os hablaré otro día sobre estos personajes.
Y es que es tanta la influencia del levante en nuestro gen gaditano que cuando este salta (me refiero al levante) algo en nosotros se remueve por dentro: o nos adormece el alma pegándonos una paliza interior, o nos hace poner mala leche a ciertas cosas que hacemos, leemos o vemos. Para los hombres, es nuestra particular regla, nuestro periodo. Cuando va a saltar el levante lo notamos, y vaya si lo notamos. Espero que los directivos de Evax no lean esto, nos meterían en el coco llevar un emplasto en ciertas partes del cuerpo cada vez que salte el viento...
Por eso, hoy paso de leer la prensa y ver los telediarios... Me dedico a estar aquí, sin más, pasearme por las redes sociales, leer un poco, ver una peli o ir al gimnasio...
Para que sepais, los que no sois de "Cai cai", como pega el levante aquí, os dejo una muestra en video del levante en Cádiz:
Ups, parece que ese era el otro levante. Ahora sí, aquí se puede apreciar el viento.
Mientras reuno fuerzas para afrontar un fin de semana levantisco, me despido de ustedes hasta el siguiente post, si el calor y el agobio me lo permiten.
miércoles, 17 de agosto de 2011
Al mosquito de la trompetilla (con "tó" sus castas...)
Hoy voy a dedicarles este post a esos seres que me tienen la pierna hecha un campo de minas. Y es que el otro día, cuando tomaba una cerveza con unos amigos en un banquito de mi barrio, estos amables seres de la noche se dedicaron a pegarse un festín a costa de nuestra sangre. Vamos, que se pusieron morados. Para que luego digan que no se puede beber en la calle...Debería haber una brigada especial de la policía que se dedicase a multar a todo aquel que se dedique a picar a ciertas horas y en ciertos sitios, que uno llega a una edad en la que le cuesta agacharse para rascarse el pie...
Hay una ley fundamental de la naturaleza que dice que en cada habitación, durante el verano, debe haber un mosquito, no pudiéndose quedar esta desierta. Si hay dos mosquito se procede a una lucha a vida o muerte por quedarse con la habitación.
Es el artículo 324.5 el que dice:"El mosquito en cuestión quedará agazapado en cortinas, techos o similares a la espera de la noche, cuando se dirigirá a la cama del ser humano en cuestión y le cantará al oido el pliego de condiciones por las que se procede a extraerle la sangre".
Yo me pregunto.¿Por qué se da una vuelta por mis orejas a despertarme si va a acabar por picarme en las piernas? "A ver, mosquito, pícame del tirón y vete a tu casa donde te espera tu mujer y tus hijos. No alargues la agonía...". Y mientras te preguntas eso llegas a una conclusión lúcida. Decides cubrirte el cuerpo entero con las sábanas dejando al aire solo la cabeza(para hacer una foto, vamos). El mosquito, pobre de él, se dirige al único trozo de carne libre, la cara... Ahí estás escuchando, como la fiera tras unos matorrales, acechando a la presa, hasta que esta,confiada, se posa en tu cara. Calculando el sitio exacto, descubres una mano, sueltas un manotazo y ¡Zasca! te lo cargas, dejando una huella de sangre, prueba del delito. Esto pasa el 10% de las veces, en las otras el mosquito escapa descojonándose de tí y en las más acabas con una mano marcada en el moflete o en la frente.
Algunos llegan a ser tan pesado que en la propia pandilla mosquitil lo llaman "mosquito de la calzada", siempre con los mismos chistes y chanzas.
Ah, por cierto, otra ley fundamental dice que el mosquito dará un mayor por culo cuando necesites levantarte temprano ese día para hacer algo importante. Este artículo también aparece en nuestra querida y entrañable Ley de Murphy.
A nuestro gran amigo Quevedo también le pasaba lo mismo, su mayor desgracia fue no tener Autan ni kill-paf para enchufar, ni siquiera corriente eléctrica. Solo le quedaba desahogarse con lo mejor que podía hacer, dedicarle un soneto a esos vampiros que, como bien dice, te canta una serenata antes de picarte con nocturnidad y alevosía.
AL MOSQUITO DE LA TROMPETILLA
Ministril de las ronchas y picadas,
mosquito postillón, Mosca barbero,
hecho me tienes el testuz harnero
y deshecha la cara a manotadas.
Trompetilla que toca a bofetadas,
que vienes con rejón contra mi cuero,
cupido pulga, Chinche trompetero
que vuelas comezones amoladas,
¿Por qué me avisas si picarme quieres?
Que pues que das dolor a los que cantas,
de Casta y condición de potras eres.
Tú vuelas y tú picas y tú espantas
y aprendes del cuidado y las mujeres
a malquistar el sueño con las mantas.
(Francisco de Quevedo y Villegas)
Hay una ley fundamental de la naturaleza que dice que en cada habitación, durante el verano, debe haber un mosquito, no pudiéndose quedar esta desierta. Si hay dos mosquito se procede a una lucha a vida o muerte por quedarse con la habitación.
Es el artículo 324.5 el que dice:"El mosquito en cuestión quedará agazapado en cortinas, techos o similares a la espera de la noche, cuando se dirigirá a la cama del ser humano en cuestión y le cantará al oido el pliego de condiciones por las que se procede a extraerle la sangre".
Yo me pregunto.¿Por qué se da una vuelta por mis orejas a despertarme si va a acabar por picarme en las piernas? "A ver, mosquito, pícame del tirón y vete a tu casa donde te espera tu mujer y tus hijos. No alargues la agonía...". Y mientras te preguntas eso llegas a una conclusión lúcida. Decides cubrirte el cuerpo entero con las sábanas dejando al aire solo la cabeza(para hacer una foto, vamos). El mosquito, pobre de él, se dirige al único trozo de carne libre, la cara... Ahí estás escuchando, como la fiera tras unos matorrales, acechando a la presa, hasta que esta,confiada, se posa en tu cara. Calculando el sitio exacto, descubres una mano, sueltas un manotazo y ¡Zasca! te lo cargas, dejando una huella de sangre, prueba del delito. Esto pasa el 10% de las veces, en las otras el mosquito escapa descojonándose de tí y en las más acabas con una mano marcada en el moflete o en la frente.
Algunos llegan a ser tan pesado que en la propia pandilla mosquitil lo llaman "mosquito de la calzada", siempre con los mismos chistes y chanzas.
Ah, por cierto, otra ley fundamental dice que el mosquito dará un mayor por culo cuando necesites levantarte temprano ese día para hacer algo importante. Este artículo también aparece en nuestra querida y entrañable Ley de Murphy.
A nuestro gran amigo Quevedo también le pasaba lo mismo, su mayor desgracia fue no tener Autan ni kill-paf para enchufar, ni siquiera corriente eléctrica. Solo le quedaba desahogarse con lo mejor que podía hacer, dedicarle un soneto a esos vampiros que, como bien dice, te canta una serenata antes de picarte con nocturnidad y alevosía.
AL MOSQUITO DE LA TROMPETILLA
Ministril de las ronchas y picadas,
mosquito postillón, Mosca barbero,
hecho me tienes el testuz harnero
y deshecha la cara a manotadas.
Trompetilla que toca a bofetadas,
que vienes con rejón contra mi cuero,
cupido pulga, Chinche trompetero
que vuelas comezones amoladas,
¿Por qué me avisas si picarme quieres?
Que pues que das dolor a los que cantas,
de Casta y condición de potras eres.
Tú vuelas y tú picas y tú espantas
y aprendes del cuidado y las mujeres
a malquistar el sueño con las mantas.
(Francisco de Quevedo y Villegas)
viernes, 12 de agosto de 2011
Se apaga la noche
Se apaga la noche y se enciende el verso;
Esos versos que procrean mis manos,
mi piel y mis entrañas.
Se apaga el aire en un lamento quebrado
y el calor es más soportable junto a la ventana.
Nacen suspiros desde el centro de la tierra
y una luz blanca tiñe mi estancia.
Se me agolpan las dudas en la garganta
y se rompe la vida en la noche serena.
Pero me faltas tú,
cálida flor veraniega,
Dulce analgésico de tormentos.
Llegaste sin decir ni "hola",
sobre el hermoso mar de Cádiz
bajo un rumor de caracola.
Esos versos que procrean mis manos,
mi piel y mis entrañas.
Se apaga el aire en un lamento quebrado
y el calor es más soportable junto a la ventana.
Nacen suspiros desde el centro de la tierra
y una luz blanca tiñe mi estancia.
Se me agolpan las dudas en la garganta
y se rompe la vida en la noche serena.
Pero me faltas tú,
cálida flor veraniega,
Dulce analgésico de tormentos.
Llegaste sin decir ni "hola",
sobre el hermoso mar de Cádiz
bajo un rumor de caracola.
"Nos ha comprometido a todos"
Continuando con el hilo de Trafalgar, sin alejarnos mucho en la temática ni en el espacio, pero sí en el tiempo, quiero rescatar una frase que pronunció el marino Cosme Damía Churruca, comandante al mando del San Juan Nepomuceno durante la batalla que, si la trasladamos a la actualidad y cambiamos "flota" por "país" y "el almirante francés" por "el gobierno español", sacamos otro paralelismo digno de comentar.
Churruca dijo: La flota está perdida. El almirante francés no sabe lo que hace. Nos ha comprometido a todos.
Y cualquiera puede decir actualmente: El país está perdido. El gobierno español no sabe lo que hace. Nos ha comprometido a todos.
Esta frase (la primera)la pronunció Churruca, muerto en la batalla al igual que toda la flor y nata de la marina española, justo después de que el Almirante Francés Villeneuve, almirante al mando de la escuadra combinada franco-española, diese la orden de virar en redondo, enfilando proa hacia el norte para buscar una posible salida a Cádiz en el caso de retirada. Esta maniobra tan precipitada, acabó por desestabilizar la linea, formando grandes espacios entre los navios por los que podía colarse la escuadra inglesa y liar la de San Quintín, como así pasó. Vamos, que el almirante francés la lió parda.
De nuevo la historia nos da un guiño y nos recuerda el presente, o viceversa. Una persona o grupo de ellas, al mando de una colectividad, que de repente da una orden que nadie entiende comprometiendo así el curso de los hechos. Pasó en Trafalgar y en muchos otras ocasiones de la historia y pasa ahora, salvando las distancias, en el presente. Con un gobierno que ni quiere ni sabe gobernar, con continuas órdenes de viraje en redondo a la búsqueda del viento pero comprometiendo así la vida de tantas personas que no levantan cabeza pero que lucharan con dignidad, no les queda otra, como así hicieran sus paisanos en la batalla de Trafalgar.
ACLARACIÓN: El comandante Cosme Damiá Churruca falleció en la batalla heroicamente, nada tiene que ver con ninguna empresa de frutos secos.
jueves, 11 de agosto de 2011
Salvar Trafalgar
Permítanme tambien (últimamente me estoy tomando muchas licencias) que haga algo que no suelo hace habitualmente: copiar y pegar un post que escribí allá por Noviembre del año pasado durante mi estancia en Londres en el otrora blog ya cerrado "cartas londinesas". Y lo pego ahora porque el tema que trata viene a colación en estos días. Y es que el movimiento 15M ha convocado una concentración en el cabo Trafalgar para defender ese pequeño trozo de costa que aún nos queda libre de los especuladores, banqueros, políticos y demás homo-ladrillus.
La iniciativa se llama "Toma la playa: La conquista de Trafalgar" y quiero poner mi granito de arena en esta reivindicación por un modelo turístico sostenible lejos del ladrillazo, apostando por un turismo de calidad, histórico-cultural y natural.
Ahí va el post que me dió por escribir durante mi estancia en Londres:
Hamburguesa, patatas y coca-cola compradas en una hamburguesería famosa: 4,30 libras; comerse todo eso sentado a los pies del Nelson´s column en Trafalgar Square, viendo latir el corazón de Londres, no tiene precio.
La ocasión la pintaba clara, aprovechando que me encontraba solo por el centro de Londres, me dio por darme un paseo por el Big Ben, London Bridge… Para terminar en Trafalgar Square, que además de ser la plaza más famosa es mi favorita en Londres. Y como llegaba la hora de la cena me acerqué a la hamburguesería más cercana, pedí un menú para “take away” y con mi vitualla volví a la plaza, homónima del Cabo cercano a Cádiz, donde tuvo lugar la batalla naval más famosa y trascendental de la historia. Esto lo dicen los ingleses, claro, que si llegan a haberla perdido no iban a escribir Trafalgar ni en los libros de historia, como pasó con Cartagena de Indias.
Trafalgar Square es una céntrica plaza, lugar de reunión y de importantes citas. Entre otras cosas, aquí celebran los ingleses el nuevo año, ya que desde allí se puede ver el Big Ben; se reunieron para celebrar la proclamación de Londres como ciudad olímpica en 2012; y se reunen también para celebrar los triunfos de la selección nacional… Vamos, que no se reúnen nunca por ese motivo.
Y ahí estaba yo, en Trafalgar, pero en la plaza, no en el cabo, más quisiera yo… Comiéndome la hamburguesa en los pies de Nelson ante la atenta mirada de este, por si le manchaba las botas. Nelson fue el Almirante a cargo de la flota inglesa en la batalla, que perdió la vida en ella, y llegó a Londres metido en un barril de Ron para que su cuerpo se pudiera conservar bien y quedara bien guapito para hacerle el entierro de Estado que se le prepararía en Londres. Y como a un inglés le puedes privar de cualquier cosa menos de su ración de alcohol diaria, a los marineros no le temblaban el pulso cuando tenían que meter el vaso en la barrica de Ron donde estaba su almirante más tieso que el pezcuezo de Berlusconi.
Créanme cuando digo que la de hoy ha sido la hamburguesa más sabrosa que he degustado en mi vida. Aunque los componentes químicos ayudaran a ello, me refiero al contexto en el que me la he tomado. Lejos del bullicio de la mitad de una calle, o dentro del establecimiento… Pues nada de eso, en mitad de la plaza, con apenas una luz tibia; escuchando el continuo chorreo de agua de las dos fuentes cercanas al monumento, y sabiendo que lo que uno pisa tiene su historia, que lo que ve también. Pensando en aquella batalla, aquellos hombres que pudieron ser nuestros tatarabuelos, aunque tengamos la sensación de que las grandes batallas y hechos son cosas de la ficción, por verlas lejanas en el tiempo, como si no tuviéramos nada que ver con ello. Uno pensando en eso recuerda, claro está, a sus compatriotas, los que perdieron la vida tan miserablemente, por culpa de un gobierno incapaz. Gente arrancada a la fuerza de tabernas, de las calles de Cádiz, para luchar en el mar. Ese mar que solo conocían de haberse bañado en la caleta… Y veía esa plaza, ese monumento, como un recuerdo a ellos, a esos hombres que lucharon tan ferozmente y perdieron su vida en ese infierno de fuego, madera, metralla y sangre; sin otra escapatoria que la lucha o la muerte.
Pensaba también en que, vaya envidia, que los ingleses sí que saben homenajear a sus héroes, le ponen sus nombre a plazas céntricas, les erigen monumentos, les celebran festividades, los estudian orgullosos en sus libros de historia… Y en España poquita gente conoce a Blas de Lezo, Álvaro de Bazán, el Gran Capitán, los almogávares…
Y otra vez pensaba en la noticia sacada en prensa durante la semana pasada en la que el cabo Trafalgar va a ser urbanizable, gracias a nuestros siempre querido políticos que se han empeñado en cargarse cada centímetro de nuestro litoral, sin importarles un carajo ese paraje natural, esas playas vírgenes… Por lo visto, se han puesto entre ceja y ceja que en el cabo Trafalgar haya más guiris que en la plaza, con sus chanclas, sus calcetines y su cangrejada piel.
Cádiz-Londres fue el último viaje que Nelson realizó, aunque ya estaba muerto, jartándose de Ron ya. Y ahí estaba el de Cádiz, ósea yo, paisano de Gabriel de Araceli, que la pluma de Galdós se empeñó en que combatiera en la batalla, junto a otros marineros que sí perdieron la vida, y cuyos fantasmas pululan por el Cabo y por la plaza, oliendo mi hamburguesa.
Me fui no sin antes mostrarle mis respetos al almirante, que al fin y al cabo lo que hizo tiene su mérito, y mandándole un saludo departe del que lo dejó manco en Tenerife y le hizo volver a Inglaterra con el rabo entre las piernas, recordándole que el calificativo de “invencible” le venía aún un poco grande, por mucho que se empeñara la maquinaria propagandística británica.
Es lo más cerca que he estado de Cádiz en estas semanas, escuchando el eco de la batalla, y las olas contra la escollera de la caleta, donde esperaban los barcos a zarpar hacia la escabechina que le tenían preperada los ingleses.
Estas son las sensaciones que produce el conocer, el saber por qué están ahí las cosas, el que tengamos la posibilidad de recrearnos en cada plaza, cada calle, con un trocito de historia. A esta forma de moverse por el mundo algunos lo llaman “ser carca”, “un entendido”,”un pedante”. Y a mí no me cabe otra que sentirlo por ellos, por no tener nunca la posibilidad de moverse por ese museo al aire libre que es la calle, que no tiene nada que envidiar a ningún museo cubierto. Porque a lo mejor los aburridos son estos, que no hacen más que fotografiar un monumento solo porque más gente lo hace.
La iniciativa se llama "Toma la playa: La conquista de Trafalgar" y quiero poner mi granito de arena en esta reivindicación por un modelo turístico sostenible lejos del ladrillazo, apostando por un turismo de calidad, histórico-cultural y natural.
Ahí va el post que me dió por escribir durante mi estancia en Londres:
Hamburguesa, patatas y coca-cola compradas en una hamburguesería famosa: 4,30 libras; comerse todo eso sentado a los pies del Nelson´s column en Trafalgar Square, viendo latir el corazón de Londres, no tiene precio.
La ocasión la pintaba clara, aprovechando que me encontraba solo por el centro de Londres, me dio por darme un paseo por el Big Ben, London Bridge… Para terminar en Trafalgar Square, que además de ser la plaza más famosa es mi favorita en Londres. Y como llegaba la hora de la cena me acerqué a la hamburguesería más cercana, pedí un menú para “take away” y con mi vitualla volví a la plaza, homónima del Cabo cercano a Cádiz, donde tuvo lugar la batalla naval más famosa y trascendental de la historia. Esto lo dicen los ingleses, claro, que si llegan a haberla perdido no iban a escribir Trafalgar ni en los libros de historia, como pasó con Cartagena de Indias.
Trafalgar Square es una céntrica plaza, lugar de reunión y de importantes citas. Entre otras cosas, aquí celebran los ingleses el nuevo año, ya que desde allí se puede ver el Big Ben; se reunieron para celebrar la proclamación de Londres como ciudad olímpica en 2012; y se reunen también para celebrar los triunfos de la selección nacional… Vamos, que no se reúnen nunca por ese motivo.
Y ahí estaba yo, en Trafalgar, pero en la plaza, no en el cabo, más quisiera yo… Comiéndome la hamburguesa en los pies de Nelson ante la atenta mirada de este, por si le manchaba las botas. Nelson fue el Almirante a cargo de la flota inglesa en la batalla, que perdió la vida en ella, y llegó a Londres metido en un barril de Ron para que su cuerpo se pudiera conservar bien y quedara bien guapito para hacerle el entierro de Estado que se le prepararía en Londres. Y como a un inglés le puedes privar de cualquier cosa menos de su ración de alcohol diaria, a los marineros no le temblaban el pulso cuando tenían que meter el vaso en la barrica de Ron donde estaba su almirante más tieso que el pezcuezo de Berlusconi.
Créanme cuando digo que la de hoy ha sido la hamburguesa más sabrosa que he degustado en mi vida. Aunque los componentes químicos ayudaran a ello, me refiero al contexto en el que me la he tomado. Lejos del bullicio de la mitad de una calle, o dentro del establecimiento… Pues nada de eso, en mitad de la plaza, con apenas una luz tibia; escuchando el continuo chorreo de agua de las dos fuentes cercanas al monumento, y sabiendo que lo que uno pisa tiene su historia, que lo que ve también. Pensando en aquella batalla, aquellos hombres que pudieron ser nuestros tatarabuelos, aunque tengamos la sensación de que las grandes batallas y hechos son cosas de la ficción, por verlas lejanas en el tiempo, como si no tuviéramos nada que ver con ello. Uno pensando en eso recuerda, claro está, a sus compatriotas, los que perdieron la vida tan miserablemente, por culpa de un gobierno incapaz. Gente arrancada a la fuerza de tabernas, de las calles de Cádiz, para luchar en el mar. Ese mar que solo conocían de haberse bañado en la caleta… Y veía esa plaza, ese monumento, como un recuerdo a ellos, a esos hombres que lucharon tan ferozmente y perdieron su vida en ese infierno de fuego, madera, metralla y sangre; sin otra escapatoria que la lucha o la muerte.
Pensaba también en que, vaya envidia, que los ingleses sí que saben homenajear a sus héroes, le ponen sus nombre a plazas céntricas, les erigen monumentos, les celebran festividades, los estudian orgullosos en sus libros de historia… Y en España poquita gente conoce a Blas de Lezo, Álvaro de Bazán, el Gran Capitán, los almogávares…
Y otra vez pensaba en la noticia sacada en prensa durante la semana pasada en la que el cabo Trafalgar va a ser urbanizable, gracias a nuestros siempre querido políticos que se han empeñado en cargarse cada centímetro de nuestro litoral, sin importarles un carajo ese paraje natural, esas playas vírgenes… Por lo visto, se han puesto entre ceja y ceja que en el cabo Trafalgar haya más guiris que en la plaza, con sus chanclas, sus calcetines y su cangrejada piel.
Cádiz-Londres fue el último viaje que Nelson realizó, aunque ya estaba muerto, jartándose de Ron ya. Y ahí estaba el de Cádiz, ósea yo, paisano de Gabriel de Araceli, que la pluma de Galdós se empeñó en que combatiera en la batalla, junto a otros marineros que sí perdieron la vida, y cuyos fantasmas pululan por el Cabo y por la plaza, oliendo mi hamburguesa.
Me fui no sin antes mostrarle mis respetos al almirante, que al fin y al cabo lo que hizo tiene su mérito, y mandándole un saludo departe del que lo dejó manco en Tenerife y le hizo volver a Inglaterra con el rabo entre las piernas, recordándole que el calificativo de “invencible” le venía aún un poco grande, por mucho que se empeñara la maquinaria propagandística británica.
Es lo más cerca que he estado de Cádiz en estas semanas, escuchando el eco de la batalla, y las olas contra la escollera de la caleta, donde esperaban los barcos a zarpar hacia la escabechina que le tenían preperada los ingleses.
Estas son las sensaciones que produce el conocer, el saber por qué están ahí las cosas, el que tengamos la posibilidad de recrearnos en cada plaza, cada calle, con un trocito de historia. A esta forma de moverse por el mundo algunos lo llaman “ser carca”, “un entendido”,”un pedante”. Y a mí no me cabe otra que sentirlo por ellos, por no tener nunca la posibilidad de moverse por ese museo al aire libre que es la calle, que no tiene nada que envidiar a ningún museo cubierto. Porque a lo mejor los aburridos son estos, que no hacen más que fotografiar un monumento solo porque más gente lo hace.
miércoles, 10 de agosto de 2011
Los autonómicos, fiel reflejo de España
Hace ya algunos años, 1982, ya ha llovido, se estrenó una de las tantas comedias que se hacían en España con buenos actores. Les hablo de "Los autónomicos", con Juanito Navarro y el genial Antonio Ozores de protagonistas, ambos ya tristemente fallecidos.
Les hablo de ella porque la he visto recientemente y no me parece más que un guiño y una comedia a ese proceso autonómico que se inició en España en la recién nacida democracia.
La película,aparte de ser un homenaje a las tetas y culos como toda película española que se precie, versa sobre un pequeño pueblo cerca de Madrid (Regajo de la Sierra) que quiere su propia autonomía aduciendo para ello de derechos históricos, lingüísticos...El ferviente defensor de este ímpetu autonómico es el alcalde del pueblo, Aniceto (Juanito Navarro), que confiesa que pretende una autonomía para seguir mangoneando como así lo hiciera su padre para el régimen(no les hablo de dieta sino de Franco) y su abuelo para Maura y Canalejas. Pero este pueblo no tendrá fácil su autonomía, un prometedor Senador, Federico Calandre (Antonio Ozores),en una verborrea y un verbo que caracteriza a los personajes que interpreta este actor, expone su oposición aduciendo que no es posible que en España cada pueblo goce de su propia autonomía, que sería algo así como un cachondeo.
Y en una España, la actual, donde prima más los movimientos de separación que los de unión, los de tirar cada uno de su lado en lugar de contruir un proyecto común; esta película es como una mofa a esos políticos que, lejos de creer en lo que defienden, lo hacen por un puñado de votos, manteniendo contentos al electorado, desenterrando hitos históricos y maquillándolos a su antojo. Y todo esto con el beneplácito de los señores (y señoras...Sigues en nuestros corazones señora Aido) que se dedican a hacer concesiones desde los organismos centrales, no vaya a ser que se mosqueen aquellos de los que necesitan su apoyo para seguir gobernando.
Es, en suma, la parodia de la autonomía al máximo absurdo, llevada al pueblo, sacando punta donde solo hay goma...
Parece una película muy actual. Verbigracia, cuando el alcalde crea una comisión de autonomía en el pueblo cuyos miembros son "elegidos democráticamente a dedo", algo muy común en los partidos actuales y en todo tipo de gobiernos.O cuando el alcalde confiesa a una paisana del pueblo su intención de seguir mangoneando con la autonomía como así hicieran sus antepasado. Mangonear, autonomía, mangonear...Esto me suena a mí...¿Acaso no hemos visto casos de corrupción en muchas autonomías?¿Acaso no se destapan casos en los que los mangantes salen como cucarachas cuando se abre una alcantarilla?
Consejerías inútiles, empresas públicas "colocaamigos", cargos de confianza, asesores, funcionarios que se dedican a leer el periódico en el trabajo y mucho muchísimo más es el legado de una autonomía, la nuestra, que ha sido mal gestionada desde el punto de vista de la eficiencia y, muchas veces, de la eficacia.
Esos profesionales del mangoneo nos cuesta dinero a los contribuyente y no son más que un lastre para el progreso del país. Con 17 autonomías, cada una jalando de un lado de la cuerda, donde este pide más que el otro y viceversa, donde en muchos lugares parece una deshonra el sentirse español, donde en otros la libertad brilla por su ausencia, donde el voto en algunos territorios vale más que el de otros, donde en algunos lugares te multan por poner los rótulos de tu negocio en la lengua oficial del estado...
La película de "los autonómicos" no es más que fiel reflejo de lo que somos, el país donde más fácil es pedir que dar. Claro, pedir es gratuito, dar cuesta un poco más.
Pero quizás venga a colación una frase que pronunció Kennedy y que pocos políticos tendrían huevos de pronunciar en este país: "No te preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate que puedes hacer tú por tu país." Por eso me pregunto "¿Qué pueden hacer las autonomías por el país?".
Este no es un post en contra de las autonomías, un sistema tan necesario en algunos aspectos.Es un post en contra de las transferencias de ciertas competencias que no ayudan a garantizar la igualdad de todos los españoles. Es un post también, en contra de los separatismos y fanatismos. Y en contra también de las gilipolleces que a veces nos hacen escuchar, como la intención de poner "CAT" en las matrículas de los coches matriculados en esa comunidad autónoma.
lunes, 8 de agosto de 2011
Dibujos como los de antes
Hay sintonias que nos devuelven por un momento al pasado, al paraje cómodo y soñador de nuestra infancia, cuando la única preocupación era levantarse temprano para ir al cole, lejos de los sinsabores, los quebraderos de cabeza y el intenso frío que produce enfrentarse a la interperie de la propia vida.
Para mí, ningún ejemplo mejor como la introducción de la serie "la vuelta al mundo en 80 días", que ese renacuajo que un día fuí escuchaba entre colacaos y tostadas, con pelo alborotado y legañas en los ojos mientras saludaba un nuevo día. Sumergiéndome en mil aventuras y entuertos, viajando a los confines del mundo por ferrocarriles, cruceros y globos acompañado de un ratón que hablaba con acento "andalú", ¡Y ole ahí!.
Quizás de ahí viene mi alma aventurera sin aventuras, mi nostalgia por un tiempo pasado, por los valles y parajes que aún no conozco...Pero a los que algún día espero arribar, quitándome el sombrero ante el señor Fog si algún día topo con él, compartiendo aventuras con mi paisano el ratoncito y cachondeándonos de las cosas que hacen ahora y a las que llaman dibujos animados.
Para mí, ningún ejemplo mejor como la introducción de la serie "la vuelta al mundo en 80 días", que ese renacuajo que un día fuí escuchaba entre colacaos y tostadas, con pelo alborotado y legañas en los ojos mientras saludaba un nuevo día. Sumergiéndome en mil aventuras y entuertos, viajando a los confines del mundo por ferrocarriles, cruceros y globos acompañado de un ratón que hablaba con acento "andalú", ¡Y ole ahí!.
Quizás de ahí viene mi alma aventurera sin aventuras, mi nostalgia por un tiempo pasado, por los valles y parajes que aún no conozco...Pero a los que algún día espero arribar, quitándome el sombrero ante el señor Fog si algún día topo con él, compartiendo aventuras con mi paisano el ratoncito y cachondeándonos de las cosas que hacen ahora y a las que llaman dibujos animados.
sábado, 6 de agosto de 2011
Permítanme que me acuerde...
No puedo evitarlo, llevo unos días, bastantes más de los que me gustaría, pensando en lo mismo. No solo cuando me acuesto y cuando me levanto, sino durante todo el día. Especialmente en la cama, cuando despido y saludo un nuevo día. Lejos de "avemarias", de vasos de leche, y promesas al aire de "me voy a comer el mundo", raro es la mañana que no me levanto soltando un "me cago en su puta madre", quedándome tan fresco. No es más que un pequeño desahogo mañanero que, aun sabiendo que nadie escucha, al menos sirve para despejarme.
Y esas cagadas a ciertas progenitoras van a persona a las que ni siquiera conozco. Es más, espero no conocerlas nunca, por el bien de mi salud mental. No soy una persona violenta, créanme, pero ya a uno le empiezan a tocar las bolsas testiculares de una manera que traspasa lo tolerable.
No dejo de pensar, pues, en los causantes de los problemas de este país que, por cierto, son muchos. Dejo a un lado a ciertos políticos, ciertos sindicatos, ciertos empresarios, sociedad en general (que también tienen lo suyo)... y me centro últimamente en esos crápulas que provocan que nuestra querida prima de riesgo, nuestro Ibex 35, nuestros intereses, precios e.t.c. se estén volviendo locos. Son los especuladores, ávaros sedientos de dinero que hunden en la miseria todo lo que se mueva por tal de llevárselo calentito.
Y es que todas las mañanas me levanto pensando que yo, al igual que otros cinco millones de españoles, no tenemos donde ir ni dónde trabajar, en parte por culpa de esos gurús de la economía mundial que hacen que no levantemos cabeza. Y cada noche me acuesto pensando que "vaya tela, un día más así", sin saber cuántos más vendrán después de este, y del siguiente y del siguiente...Sintiéndome como el protagonista de la novela de García Márquez, "el coronel no tiene quien les escriba", que cada día espera la llegada de esa carta del ministerio con su paga por un retiro justo; carta que no llega... Aquí pasa igual, cada día nos levantamos con una ciertas esperanzas, cada vez más menguadas, de que el teléfono por fin suene con buenas noticias. Pero al final del día: nada... Y otra vez a cagarte en los muertos de quien nos ha llevado a esto.
Mientras piensas en eso, los culpables de la crisis se van a su confortable cama a dormir la mona, más chulos que un ocho, después de haber hecho cuentas sobre la mesa de cualquier restaurantes de "nosécuántos" tenedores. Pensando en qué harán el día siguiente, a qué divisa atacarán, a qué mercado, qué bonos venderan o qué calificación pondrían a tal o cual país. Y oíganme, les importan tres carajos que tú, tu familia o el que ves pasar por la calle ahora lo esté pasando de mil demonios...Les importa cuatro carajos el hambre y la miseria, las sostenibilidad del planeta...Algunos se pasan el día frente al ordenador, otros debajo de una sombrilla mientras sus asesores le hacen el trabajo sucio y los más se rien frente al televisor de la gracia que hacen día sí y día también.
Y hasta aquí mi desahogo. Sé que a veces me revoluciono en esto de escribir pero es lo que tiene cuando lo que escribes te sale de las vísceras. Mientras tanto discúlpenme (los que lleguen a leer esto)los insultos que dirijo a ciertos colectivos, que por otra parte no tienen ningún motivo para gozar de nuestra simpatía. Así es que me gustaría despedir este post acordánme, una vez más y van cientos de miles, de esa gentuza, auténticos cánceres para la sociedad de cualquier país: Malditos hijos de la gran puta...
Y esas cagadas a ciertas progenitoras van a persona a las que ni siquiera conozco. Es más, espero no conocerlas nunca, por el bien de mi salud mental. No soy una persona violenta, créanme, pero ya a uno le empiezan a tocar las bolsas testiculares de una manera que traspasa lo tolerable.
No dejo de pensar, pues, en los causantes de los problemas de este país que, por cierto, son muchos. Dejo a un lado a ciertos políticos, ciertos sindicatos, ciertos empresarios, sociedad en general (que también tienen lo suyo)... y me centro últimamente en esos crápulas que provocan que nuestra querida prima de riesgo, nuestro Ibex 35, nuestros intereses, precios e.t.c. se estén volviendo locos. Son los especuladores, ávaros sedientos de dinero que hunden en la miseria todo lo que se mueva por tal de llevárselo calentito.
Y es que todas las mañanas me levanto pensando que yo, al igual que otros cinco millones de españoles, no tenemos donde ir ni dónde trabajar, en parte por culpa de esos gurús de la economía mundial que hacen que no levantemos cabeza. Y cada noche me acuesto pensando que "vaya tela, un día más así", sin saber cuántos más vendrán después de este, y del siguiente y del siguiente...Sintiéndome como el protagonista de la novela de García Márquez, "el coronel no tiene quien les escriba", que cada día espera la llegada de esa carta del ministerio con su paga por un retiro justo; carta que no llega... Aquí pasa igual, cada día nos levantamos con una ciertas esperanzas, cada vez más menguadas, de que el teléfono por fin suene con buenas noticias. Pero al final del día: nada... Y otra vez a cagarte en los muertos de quien nos ha llevado a esto.
Mientras piensas en eso, los culpables de la crisis se van a su confortable cama a dormir la mona, más chulos que un ocho, después de haber hecho cuentas sobre la mesa de cualquier restaurantes de "nosécuántos" tenedores. Pensando en qué harán el día siguiente, a qué divisa atacarán, a qué mercado, qué bonos venderan o qué calificación pondrían a tal o cual país. Y oíganme, les importan tres carajos que tú, tu familia o el que ves pasar por la calle ahora lo esté pasando de mil demonios...Les importa cuatro carajos el hambre y la miseria, las sostenibilidad del planeta...Algunos se pasan el día frente al ordenador, otros debajo de una sombrilla mientras sus asesores le hacen el trabajo sucio y los más se rien frente al televisor de la gracia que hacen día sí y día también.
Y hasta aquí mi desahogo. Sé que a veces me revoluciono en esto de escribir pero es lo que tiene cuando lo que escribes te sale de las vísceras. Mientras tanto discúlpenme (los que lleguen a leer esto)los insultos que dirijo a ciertos colectivos, que por otra parte no tienen ningún motivo para gozar de nuestra simpatía. Así es que me gustaría despedir este post acordánme, una vez más y van cientos de miles, de esa gentuza, auténticos cánceres para la sociedad de cualquier país: Malditos hijos de la gran puta...
viernes, 5 de agosto de 2011
Toco tu boca...
Un poco de literatura y de belleza de la mano de Julio Cortázar, que en el capítulo 7 de su "Rayuela" nos deleita con quizás la más sublime descripción de un beso que jamás he leido.

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua.
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua.
jueves, 4 de agosto de 2011
La dictadura de los mercados
¡Pasen y vean! ¡Aquí llegó la nueva subasta de bonos a tres y cuatro años!¿Su desconfianza hacia España es mayor que el bote de gomina de Neymar? Déjala para otro momento y compren hasta que les sangre la cuenta corriente.
Resulta que los mercados (esos grandes desconocidos que no dejan de ser personas al fin y al cabo) se han fumado en un momento casi toda la subasta de títulos a tres y cuatro años celebrada hoy. Después de que estos días se hablara tanto de la prima de riesgo, de la desconfianza hacia España, del riesgo de impago de los bonos españoles... Pues allí están los inversores, que como tiburones se han comido la carne y no han dejado casi ni los huesos. Para que se hagan una idea, los inversores han pedido títulos por más de 7.340 millones de euros y el Tesoro ha colocado finalmente 3.300 millones.

La estrategia es clara, palpable. Los mercados hacen subir la prima de riesgo, crean turbulencia en los mercados... Y ya saben, a río revuelto...
Así funciona el mercado: Una red que conecta oferta y demanda, en el que se determina el precio por esa misma ley. Los que demandan bonos (españoles en este caso) no lo comprarían por debajo de una determinada rentabilidad (tipo de interés a pagar por quien coloca los títulos). Y la diferencia entre esa rentabilidad que pide el mercado al bono español y la rentabilidad del bono alemán(ambos a 10 años) es la prima de riesgo. A España le cuesta más dinero financiarse pero la rentabilidad de sus títulos es mayor. Ya saben, a mayor riesgo más rentabilidad.
Con la prima por las nubes, el tipo de interés que tiene que pagar el país en cuestión por colocar sus bonos también sube, luego la ganancia del que compra esos bonos es mayor. El que compra los bonos es...¡Oh, el Dios Mercado! Y esos pillos vuelven a hacer la jugarreta.

Así el Estado paga más y más por financiarse. LLegando a pagar millones de euros en intereses a los inversores (bancos, fondos de inversiones, otros gobiernos...) mediante parte de nuestros impuestos, que van a parar a los bolsillos de los grandes especuladores, tiburones y demás carnívoros de las bolsas de discutible moral.
Lejos del ejercicio sano de la inversión y la especulación socialmente responsable, atacan una divisa, un país o lo que se les pongan delante sin importarles un carajo las consecuencias, solo su dinero y... su dinero. Cuanto más peor.
Y así es como los mercados (esto es una pequeña parte de lo que pueden hacer) nos dictan nuestro futuro. Y así es su dictadura.
También tenemos a nuestras queridas agencias de calificación que tantos "favores" nos han hecho a los paises periféricos. ¿Tendrán algo que ver que estos bajen la nota de solvencia de un país para que suba su prima de riesgo y dejar el camino libre a especuladores para que continuen sangrandonos? Esto merece capítulo aparte.
Resulta que los mercados (esos grandes desconocidos que no dejan de ser personas al fin y al cabo) se han fumado en un momento casi toda la subasta de títulos a tres y cuatro años celebrada hoy. Después de que estos días se hablara tanto de la prima de riesgo, de la desconfianza hacia España, del riesgo de impago de los bonos españoles... Pues allí están los inversores, que como tiburones se han comido la carne y no han dejado casi ni los huesos. Para que se hagan una idea, los inversores han pedido títulos por más de 7.340 millones de euros y el Tesoro ha colocado finalmente 3.300 millones.
La estrategia es clara, palpable. Los mercados hacen subir la prima de riesgo, crean turbulencia en los mercados... Y ya saben, a río revuelto...
Así funciona el mercado: Una red que conecta oferta y demanda, en el que se determina el precio por esa misma ley. Los que demandan bonos (españoles en este caso) no lo comprarían por debajo de una determinada rentabilidad (tipo de interés a pagar por quien coloca los títulos). Y la diferencia entre esa rentabilidad que pide el mercado al bono español y la rentabilidad del bono alemán(ambos a 10 años) es la prima de riesgo. A España le cuesta más dinero financiarse pero la rentabilidad de sus títulos es mayor. Ya saben, a mayor riesgo más rentabilidad.
Con la prima por las nubes, el tipo de interés que tiene que pagar el país en cuestión por colocar sus bonos también sube, luego la ganancia del que compra esos bonos es mayor. El que compra los bonos es...¡Oh, el Dios Mercado! Y esos pillos vuelven a hacer la jugarreta.
Así el Estado paga más y más por financiarse. LLegando a pagar millones de euros en intereses a los inversores (bancos, fondos de inversiones, otros gobiernos...) mediante parte de nuestros impuestos, que van a parar a los bolsillos de los grandes especuladores, tiburones y demás carnívoros de las bolsas de discutible moral.
Lejos del ejercicio sano de la inversión y la especulación socialmente responsable, atacan una divisa, un país o lo que se les pongan delante sin importarles un carajo las consecuencias, solo su dinero y... su dinero. Cuanto más peor.
Y así es como los mercados (esto es una pequeña parte de lo que pueden hacer) nos dictan nuestro futuro. Y así es su dictadura.
También tenemos a nuestras queridas agencias de calificación que tantos "favores" nos han hecho a los paises periféricos. ¿Tendrán algo que ver que estos bajen la nota de solvencia de un país para que suba su prima de riesgo y dejar el camino libre a especuladores para que continuen sangrandonos? Esto merece capítulo aparte.
lunes, 1 de agosto de 2011
Mujeres como Grace
Lo leí hace tiempo en un artículo de Pérez Reverte (mujeres como las de antes) y volví a leer sobre ella de manos del propio autor en su Twitter.
Y es que no quería perderme esa famosa escena con la que Arturo nos puso la miel en los labios, aquella en la que Grace Kelly le planta un beso a Cary Grant en el hotel Carlton. ¿La película? Atrapa a un ladrón de Alfred Hitchcock.

"Me apunto un tanto con el rey de Redonda -escribe Pérez-Reverte- porque él no recuerda la secuencia del pasillo del hotel en Atrapa a un ladrón, cuando Doña Grace se vuelve y besa a Cary Grant ante la puerta, de un modo que haría a cualquier varón normalmente constituido dar la vida por ser el señor Grant."
Cary Grant la acompaña a su habitación de dicho hotel, se despide y casi sin decir palabra Grace se vuelve y le planta un beso en los morros a ese pájaro. Un beso sencillo. Tú mismo te imaginas como te mira con esos ojos azules profundos, como se van acercando y se cierran mientras un poco más abajo unos labios sellan los tuyos. ¡zas!.
¡Y vaya sí hubiera dado la vida en aquel momento por meterme en la piel de Cary!..., esta vida y parte de la siguiente. Y si me apuras mi trabajo...¡Ah no! Que de eso no tengo...
Y es que uno, harto de patearse algunas discotecas durante el fin de semana y ver a las mismas mojigatas creyéndose las putas reinas del cotarro, agradece ver, aunque sea de vez en cuando y en una pantalla, a mujeres de verdad, de las que provocan suspiros de España. No es solo el físico, que también cuenta (¿Para qué engañarnos?), pero Grace tiene esa sencillez, esa belleza innata y ese pisar fuerte que más quisieran muchas aprendices de carne de pasarela, cuyos tacones de infarto, vestidos ceñidos y minísculos, y maquillaje "payasil" no les ponen a las susodichas ni a la altura de un palmo del suelo a esas diosas del celuloide.

No le he preguntado a ninguna mujer sobre Cary Grant o Humprey Bogart o algunos de estos, no sé qué me dirán. Pero algunas habrá que me digan que prefieren a cierto vampiro, a cierto chaval que se hundió con un barco o a cualquiera que sale en televisión cuando se lo permiten los ratos libres después del gimnasio.
Aún así es curioso como el ideal actual del hombre o la mujer que aparece en cine o la televisión, son tordas o pavos con el pecho al aire, luciendo palmito, sonrisa profident pro anticaries y músculos o curvas que ni la carretera de Ubrique. Y es curioso también como se llegan a colgar fotos de esos tipos en redes sociales para que hordas de féminas insaciables comenten lo musculado que está el lobo de turno o qué le harían al tatuaje que tienen a un palmo de la chorra. Si no me creen, desen una vuelta por los perfiles de algunos/as (más algunas que algunos) y comprueben. Quizás sea mi lista de amigos en tuenti, que tiene la desventaja de abundar en él veinteañera que todavía no han salido de los quince.
Será que uno ya no es un chaval, pero al igual que reconozco que se me va la vista cuando veo a algunas de esas aprendices de mujer en una pista, también me lamento y me entristezco si pienso en qué hay más allá. Si serían ellas capaces de aguantar una conversación sin hablar de sus tacones o de la botellona de ese fin de semana, o si podrá mirarme a los ojos sin mirar de soslayo a ese espejo que tiene al lado para ver si siguen en su sitio las jodidas pestañas. En definitiva, si puedes disfrutar con alguien más allá de un polvo. La cosa está jodida, lo sé, para ambos sexos. Pero bueno, hablo de la parte que me toca.
Grace Kelly no deja de ser una actriz, idealizada en el cine, con su papel y su todo. En el mundo real, eso sí, hay mujeres que merecen la pena, muchas más de las que creo. Una lástima que lo que más se ve, lo que más llame la atención, sea lo contrario.
Mientras sigo lamentándome del dantesco espectáculo que ofrece la vida nocturna, siempre nos quedan los clásicos. Siempre nos queda el beso de Grace esperándonos detrás de alguna puerta. Yo, desde luego, la sigo buscando.
En cuanto a la película, sencillamente brillante. Lejos de las mariconadas que se hacen ahora, la historia de amor queda en un, podemos decir, segundo plano, ocupando un lugar predominante el suspense al que nos tiene acostumbrados Alfred. Con un reparto envidiable, ambos ganadores de Oscars, sus actuaciones no dejan indiferente. Ya saben qué pienso sobre Grace... Cary Grant encarna a un tipo duro, un lobo solitario (como dicen en la película) hecho de guerra, soledad y dificultades; y que lucha contra todo por probar su inocencia. Grace encarna a esa mujer fatal, acostumbrada a tener a ejércitos de hombres comiendo de su mano, y a la que el destino le ha topado con un supuesto ladrón de joyas cuya perfil le atrae. Es la típica atracción hacia al chico malo de instituto, solo que le pilla un poco más maduros a los dos.
Y es que no quería perderme esa famosa escena con la que Arturo nos puso la miel en los labios, aquella en la que Grace Kelly le planta un beso a Cary Grant en el hotel Carlton. ¿La película? Atrapa a un ladrón de Alfred Hitchcock.

"Me apunto un tanto con el rey de Redonda -escribe Pérez-Reverte- porque él no recuerda la secuencia del pasillo del hotel en Atrapa a un ladrón, cuando Doña Grace se vuelve y besa a Cary Grant ante la puerta, de un modo que haría a cualquier varón normalmente constituido dar la vida por ser el señor Grant."
Cary Grant la acompaña a su habitación de dicho hotel, se despide y casi sin decir palabra Grace se vuelve y le planta un beso en los morros a ese pájaro. Un beso sencillo. Tú mismo te imaginas como te mira con esos ojos azules profundos, como se van acercando y se cierran mientras un poco más abajo unos labios sellan los tuyos. ¡zas!.
¡Y vaya sí hubiera dado la vida en aquel momento por meterme en la piel de Cary!..., esta vida y parte de la siguiente. Y si me apuras mi trabajo...¡Ah no! Que de eso no tengo...
Y es que uno, harto de patearse algunas discotecas durante el fin de semana y ver a las mismas mojigatas creyéndose las putas reinas del cotarro, agradece ver, aunque sea de vez en cuando y en una pantalla, a mujeres de verdad, de las que provocan suspiros de España. No es solo el físico, que también cuenta (¿Para qué engañarnos?), pero Grace tiene esa sencillez, esa belleza innata y ese pisar fuerte que más quisieran muchas aprendices de carne de pasarela, cuyos tacones de infarto, vestidos ceñidos y minísculos, y maquillaje "payasil" no les ponen a las susodichas ni a la altura de un palmo del suelo a esas diosas del celuloide.
No le he preguntado a ninguna mujer sobre Cary Grant o Humprey Bogart o algunos de estos, no sé qué me dirán. Pero algunas habrá que me digan que prefieren a cierto vampiro, a cierto chaval que se hundió con un barco o a cualquiera que sale en televisión cuando se lo permiten los ratos libres después del gimnasio.
Aún así es curioso como el ideal actual del hombre o la mujer que aparece en cine o la televisión, son tordas o pavos con el pecho al aire, luciendo palmito, sonrisa profident pro anticaries y músculos o curvas que ni la carretera de Ubrique. Y es curioso también como se llegan a colgar fotos de esos tipos en redes sociales para que hordas de féminas insaciables comenten lo musculado que está el lobo de turno o qué le harían al tatuaje que tienen a un palmo de la chorra. Si no me creen, desen una vuelta por los perfiles de algunos/as (más algunas que algunos) y comprueben. Quizás sea mi lista de amigos en tuenti, que tiene la desventaja de abundar en él veinteañera que todavía no han salido de los quince.
Será que uno ya no es un chaval, pero al igual que reconozco que se me va la vista cuando veo a algunas de esas aprendices de mujer en una pista, también me lamento y me entristezco si pienso en qué hay más allá. Si serían ellas capaces de aguantar una conversación sin hablar de sus tacones o de la botellona de ese fin de semana, o si podrá mirarme a los ojos sin mirar de soslayo a ese espejo que tiene al lado para ver si siguen en su sitio las jodidas pestañas. En definitiva, si puedes disfrutar con alguien más allá de un polvo. La cosa está jodida, lo sé, para ambos sexos. Pero bueno, hablo de la parte que me toca.
Grace Kelly no deja de ser una actriz, idealizada en el cine, con su papel y su todo. En el mundo real, eso sí, hay mujeres que merecen la pena, muchas más de las que creo. Una lástima que lo que más se ve, lo que más llame la atención, sea lo contrario.
Mientras sigo lamentándome del dantesco espectáculo que ofrece la vida nocturna, siempre nos quedan los clásicos. Siempre nos queda el beso de Grace esperándonos detrás de alguna puerta. Yo, desde luego, la sigo buscando.
En cuanto a la película, sencillamente brillante. Lejos de las mariconadas que se hacen ahora, la historia de amor queda en un, podemos decir, segundo plano, ocupando un lugar predominante el suspense al que nos tiene acostumbrados Alfred. Con un reparto envidiable, ambos ganadores de Oscars, sus actuaciones no dejan indiferente. Ya saben qué pienso sobre Grace... Cary Grant encarna a un tipo duro, un lobo solitario (como dicen en la película) hecho de guerra, soledad y dificultades; y que lucha contra todo por probar su inocencia. Grace encarna a esa mujer fatal, acostumbrada a tener a ejércitos de hombres comiendo de su mano, y a la que el destino le ha topado con un supuesto ladrón de joyas cuya perfil le atrae. Es la típica atracción hacia al chico malo de instituto, solo que le pilla un poco más maduros a los dos.
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