Resulta que vas tranquilamente por la calle y te dan el día,se te cruzan los cables y te indignas tanto que decides ponerte a escribir algo y echar peste sobre lo divino y humano de ciertas tribus callejeras.
Hoy quiero hablar, y que sirva de precedente, de los "imbéciles tocapelotas" (Imbecilus tocapelotus). Esa tribu urbana que puede pasar desapercibida pero que puede encontrarse tras esa mirada amable en apariencia de un cincuentón, de un chaval casi imberbe o una señora que pasea a sus perros tras tres quilos de maquillaje... Por lo tanto, sabemos de antemano que esos seres que pululan por nuestras calles no se distingue por una peculiar forma de vestir o actuar, ni siquiera siguen a tal o cual grupo musical y son de tendencias políticas y sociales tan heterogeneas que su imbecilidad tocapelotil pasa desapercibida para el resto de la sociedad.Generalmente este tipo de personas suelen ser tan poco tolerante que no conciben la diversidad, andan continuamente con una mosca detrás de la oreja porque el resto del mundo no es como ellas y no permiten que otros tocapelotas (a su entender) les toquen las ídem. Y tanto es así que son socialmente aceptable, aumentando el grado de aceptación cuanto más rastrero, chupaculos y falso se sea.
La forma de detectarlos no suele ser dificil, cada uno emplea su estilo.Pero es ponerse a dar información y folletos en la callen libremente sobre un partido totalmente democrático y sin nada que esconder, que esos "imbéciles tocapelotas" salen a la luz como cucarachas. Y tras tocar las pelotas se van por donde han venido, como si nada, con una actitud tan prepotente y arrogante que sorprendería incluso a los propios Risto Mejide y Aida Nízar juntos.
Seguramente os sintais identificados y os cruceis a menudo con esta tribu, pero por si acaso, aquí les pongo algún ejemplo. Créanme, el comprobar su existencia y percatarse de que hay gente tan despreciable y tan ignorante no deja de tener su gracia. Ante la niñería y el "tocapelotismo" a veces te tienes que reir y plantar ante las diferentes situaciones ese humor tan necesario para enfrentarse a la vida.
Un tocapelotas es una persona que ofreciéndole un folleto de información te responde con un sublime "Un carajo, que sois unos fachas". Está bien, lo sé, he comenzado por uno de los altos grados del "imbécil tocapelotas", pero es el que me viene más fresco, por haberle pasado hoy a un compañero. Claro que el susodicho no tuvo los santos huevos de parar y exponer sus argumentos. Quizás su actitud se comprenda al ir acompañado de una torva que ni le reprochó el gesto.Ya saben, esa actitud de "Soy un macho ibérico, cinco jotas"... Se quedó tan pancho ese imbécil, con sus veintipocos años, con una vida por delante, con tan pocas miras y un encefalograma tan plano. Seguramente se considere de izquierda: Libertad, pueblo, abajo el capital y tal y cual...Sin percatarse, no tiene ni puta idea, de que su actitud sí que es propia de una ideología radical. Esta es: Rechazo lo que me dices, no te escucho, te insulto y te desprecio. ¡Ole tus huevos colega!
Otro tocapelotas te recoge el folleto de mala gana y acto seguido lo tira al suelo, ante tus narices. Y oigan, lo hacen sin que le preocupe el hecho de que venga el capitán planeta y les meta un cate reprochándoles su actitud.
Recuerdo muchos "imbéciles tocapelotas" de la campaña a las últimas elecciones locales. Se agazapan en las esquinas, esperan su momento, con los colmillos goteándoles de saliva y se te lanzan al cuello sin que te de tiempo de decir "¡Oh Dios, un imbécil tocapelotas!". Hay muchos de otros partidos, sobre todo de aquel en el que militaba nuestra portavoz, que tras comprobar de qué sigla éramos nos miraban de mala gana, con un desprecio típico del que ejercen los líderes de los partidos que defienden...Si es que lo aprenden desde la base...
Tambíen existen diferentes ramas de esta tribu, que dependiendo de su actitud ante la vida y los demás, obtendrán una apellido u otro. Así, tenemos al "imbécil tocapelotas entendido" (lo sabe todo, fíjate lo ignorante que será). Se envician en un monólogo incesante sin posibilidad de réplica, ensarzando su sabiduría y su presencia en todos los campos (hasta de campos de fútbol sabe), y se te queda enganchado a la oreja intentando explicar que tú mismo estás equivocado porque tal persona o cual dijo esto, pero pasó lo otro y luego la ley tal provocó que estos de aquí les hiciese la cama y el cola-cao a estos de allá. Y vuelta a empezar...
No quiero extender más el blog hablando sobre los diferentes tipos de esta tribu, todos los conocemos. De hecho,seguro que conocen a más "imbéciles tocapelotas" que yo. Intento evitarlos y compartir mi tiempo con gente que merece la pena, que te escucha y ofrecen el poco tiempo que le puedas robar de muy buena gana. Por suerte, este último tipo de personas abundan en Cádiz más que los "imbéciles tocapelotas" que ahora mismo, a esta hora, estarán haciendo de las suyas por ahí, tocándoselas a alguien, si es que alguien les aguanta. Que les vayan dando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario