-Pepe, vámanos “pa” la calle que tenemos que aligerarnos, hoy nos toca inaugurar, que es el último día ompare. Ya sé que podría hacerse otro día, pero la ley electoral prohibe hacerlo a partir de las dos de la tarde de hoy mismo.
Y allí van el alcalde, los concejales (la mitad de ellos familiares), periodistas, representantes de la asociación de vecinos de la zona, ciudadanos en general… Para la gran fiesta de la democracia, el pistoletazo de salida a las elecciones municipales.
-Señor alcalde, ¿Dónde nos ha traído usted?. Esto es un descampado. Mire, apenas hay un tractor removiendo tierra y…¡Mire también!, ahí está la familia de Isidoro comiendo de una bolsa de basura.
-Shhh, usted cállese Pepe. Esto se inaugura hoy, no me sea usté tikismikis. Home ya… Ná más que hace poner pegas… Que si esto es dinero negro, que si esto es cohecho, que nos pueden destapar el tinglao… Relájese y sonría a las cámaras, leñe. ¿No ve que han venío vecinos que nos jalean y aplauden?”.
-¿Se refiere usted a esas señoras que pasaban por aquí de hacer la compra y a aquellos tres jubilados que inspeccionan el manejo del tractor?.
-¿Son gente que pueden votar no? Pue ya está. Cállese y deme la tijera…- Y el alcalde comenzó a hablar al público.-Yo, como alcalde de Cohecho de la Frontera, considero necesario este centro de mayores que se inaugura hoy...
Por si no fuera poco, el desvarío del alcalde no acabó aquí…Después de esto, con el equipo de gobierno, periodistas, los jubilados, la señoras que venían de la compra, y los gatos del descampado, se dirigieron ipso facto a las afueras de la ciudad, donde un majestuoso puente romano se alzaba ante ellos.
-Esto… Señor alcalde… e… este puente es Romano.
-Sí, y mu bien hecho que está Pepe, mande usted una carta formá a Roma para agradecerles a los arquitectos la terminación de esta obra en los plazos acordados.
-Señor, este puente tiene dos mil años.
-Bueno, ¿Lo ha inaugurao alguien? No. Ademá, má año tiene su hermana y tampoco está inaugurá, de lo fea que es. Dame la tijeras otra vez, que son las doce ya, y a las dos nos cierra el grifo…
Y vuelta la burra al trigo, los mismos de antes, junto con los romanos y las lagartijas del puente, fueron al campo, donde les esperaba una gran ondonada árida, en cuyo lecho se apreciaban esqueletos de madera que en sus tiempos mozos fueron barcos.
-Vengo a inaugurar este pantano…-Comenzó a decir a la concurrencia.
-Señor alcalde.-Le comentó Pepe por lo bajini-. ¿Se ha vuelto usted majareta del todo? Esto es un lago seco, sin vida, ¿Qué pantano ve usted aquí?.
-Vamo a ve ya, Pepe. Que me está usté tocando un poco los concejale…¿No han inaugurado Camps y Fabra un aeropuerto sin avione? ¿No ha inaugurado Rita Barberá una estación de tren sin trene? ¿Por qué no puedo inaugurar un pantano sin agua?
-Pues también es verdad señor alcalde, siga usted.
Y la fiebre inauguradora del alcalde siguió durante dos horas más, apurando el tiempo hasta la bocina, sin que nadie pudiera pararlo… Por inaugurar, organizó un partido de fútbol y se puso de delantero, para inaugurar el marcador. Arrastró a fotógrafos y periodistas hasta el paritorio del hospital para cortas cordones umbilicales con las tijeras. Fue al río a tirar cascos de cervezas a las barquitas, dándoles nombres de hijos predilectos del pueblo…
Pero el objetivo estaba cumplido, al día siguiente todos los periódicos hablaron de él, como un gran alcalde, y sus fotos rularon por los medios, con gente alabándole… Si sus conciudadanos pasan miserias en el pueblo, da igual; si la gente tiene que emigrar a buscar el pan, da lo mismo. Lo importante era dar a conocer que el señor alcalde se preocupa por su pueblo, por eso quiere dejar atado todo antes de las elecciones.
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