lunes, 30 de mayo de 2011

No estás solo

Día nuevo, vida nueva. Nadie dijo que fuera fácil, chaval. Te levantas, y tras aliviar la vejiga te aseas en el lavabo, te lavas la cara y te quedas mirando a aquel joven que te devuelve la mirada tras el espejo... Confías en él, llevais toda una vida juntos, inseparables, superando retos, esquivando obstáculos, sobreviviendo a tempestades. Sabes que nunca ha flaqueado, ahí ha estado siempre, en la lucha, en la calma. Aliento incansable, pepito grillo en los errores, sostén en el fracaso...
Lo miras a los ojos y te dice "Aquí estoy", y se queda tan pancho el tío... COnfiado, "vamos a echarle huevos","nadie dijo que fuera fácil"... Sigue allí impasible, y no se moverá hasta que tú no lo hagas. Una sutil mueca perfila sus labios, una irónica sonrisa..."Balas a mí..." parece decir...Y en las mañanas de hastío, de hartazgo, no te queda otra que confiar en aquella sonrisa, que coincide con la tuya... Toda una vida viéndola, envejeciendo contigo,en el estudio, en el trabajo... Sabes que vale, él sabe que tú vales, que nunca caminareis solo, os teneis el uno al otro, a pesar de la soledad.

Y, cómplices, os preguntáis qué cojones se cree el mundo para deciros que no valeis, qué teneis que demostrar para que os den una oportunidad en este mundo de charco y ceniza...En el que donde otros ven desánimo, ustedes veis fuerza y oportunidades para crecer. Donde otros se caen, ustedes levantais las rodillas y embestís el futuro como si de un molino de viento se tratase. Quijotes de ciudad, románticos de la vida, nadie tiene huevo de deciros que no valeis, porque mentirían como bellacos. Porque aquellos que lo dicen, ratas de despacho, ni se creen sus palabras, porque no han sido testigo de vuestro caminar, no han pisado las mismas huellas, la arena de sus ojos les ha impedido ver vuestra cabalgata incesante por desiertos, selvas, ciudades y ríos, solo con vuestro caballo y una bolsa con cuatro duros...
Allí está, tu reflejo está indignado, como tú, como yo... Pero esa juventud que atesorais encierra esa fuerza natural, invencible como una tempestad, incesante como el levante: dignidad, orgullo, honor, patriotismo...Valores que llevais con la cabeza bien alta, con dos cojones, por bandera, sin que nadie pueda arrebatárosla.
Seguid así, no apagues la luz de la vida, aliméntala con aquella sombra que te acompaña, solo ella te hará fuerte.

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