martes, 5 de junio de 2012

El sheriff contra Valdevaqueros



Por lo visto hay algún que otro alcalde en la provincia de Cádiz que pretende hacer lo mismo que un italiano de vacaciones: acabar con todo lo virgen que queda en España. La víctima en este caso no es una indefensa soltera (o no) que se encuentre tomando el sol en las paradisiacas playas de la costa gaditana, ni siquiera aquella recepcionista de hotel que sonríe a todo los clientes por ser clientes y no porque quieran rollo...A quien le toca despedir su virginidad a lo bestia es a la playa de Valdevaqueros, una apacible playa de Tarifa, entre los parques naturales de los Alcornocales y del Estrecho, que ahora ve como la avaricia y el despotismo de unos políticos llevará a que pronto las gruas y los tractores inunden el panorama y sean el ruido que gane al poniente y al levante. 1423 plazas hoteleas y 350 viviendas es el apetitoso botín para estos malandrines. Si el capitán planeta levantara la cabeza...
El partícipe de este despropósito es el alcalde de Tarifa, José Andrés Gil, que hace unos años ya intentó hacer lo mismo en los Lances; la crisis provocó que el proyecto no se llevara a cabo.
Ahora vuelve a la carga, con la eterna excusa del paro y justificando el bienestar de sus ciudadanos para tamaño empeño, el sheriff del lugar hace honor al nombre de Valdevaqueros y en un sublime acto de heroicidad patatera se sube a su caballo rampante y proclama aquello de “al pueblo lo que es del pueblo, y al medio ambiente que le vayan dando…”.

El sheriff de Tarifa, José Andrés Gil 

La verdad es que no es una persona que destaque por su cercanía, al menos hacia todo aquel que no parece ser afín a sus ideas. Su talante arrogante deja mucho que desear en el trato cercano. Así lo pudimos comprobar en las pasadas elecciones cuando en la ciudad en la que cree ser sheriff se paró junto a los compañeros de UPyD que estábamos ejerciendo nuestro derecho a hacer campaña…

Con los pocos medios de los que contábamos, nos dispusimos a colgar un cartel (con cinta adhesiva) en el único lugar que vimos disponible en el centro del pueblo: Una pared desconchada y olvidada de un edificio en ruinas, cuyas puertas estaban echadas abajo dejando libre el paso desde la calle a todo ser viviente que se precie, desde un inocente guaje hasta un yonqui marronero, con el consiguiente peligro que eso conlleva. Pues en esas estábamos, colgando aquel inofensivo trozo de papel en la pared cuando una voz por detrás nos advierte de que “ese no es lugar donde colgar carteles”. ¿Han escuchado en las pelis del oeste aquello de “esta ciudad no es lo bastante grande para los dos”? Pues eso…
“No es el primero que se colgaría”, le dijimos señalando a la cantidad de carteles publicitarios que habían colocado en la pared.
-Pues sabed que no se puede, se lo digo yo, que soy el alcalde…
Lo primero que se me vino a la cabeza es pensar aquello de “le diré lo que es usted…”, pero resulta que uno ha aprendido algo de talante con tanto Zapatero en la tele y decidió permanecer callado.
Amablemente le preguntamos dónde podíamos colgar el cartel que con tanta extrañeza miraba, nos dijo que había un sitio habilitado al otro lado del pueblo. Tras preguntarle cómo podíamos llegar a él, el sheriff soltó una risa sarcástica y dijo: “No sé, yo no soy guía turístico…”. Tras esto se fue orgulloso al acto que su partido había organizado en un colegio cercano, en el que iban a contar con la presencia del presidente de la diputación de Cádiz y alcalde ausente de San Fernando, José Loaiza.

Sabemos de sobra cómo se las gastan algunos políticos que, con la soberbia típica de los que creen estar por encima de todo lo que se mueve, trata al que no comulga con sus propias ideas como un extraño en su propio territorio, donde se siente el rey de la camada y el dueño del cotarro.
Esa frase lapidaria que nos soltó a bocajarro (no soy un guía turístico) me ha venido a la cabeza estos días, cuando parece que el proyecto de urbanización del Valdevaqueros va viento en popa (nunca mejor dicho) con su aprobación desde el consistorio tarifeño. 
Lo ví en la tele, con una risa muy diferente a la que nos dirigió a nosotros -ciudadanos pacíficos despojados de toda arma de corrupción masiva-; en la caja tonta, delante de un micro, puso cara de corderito degollado, de osito de mimosín , y con toda la cara del mundo defendió que este proyecto era bueno para el pueblo, que creará puestos de trabajo y riqueza y tal... Por poco le faltó decir que dentro de nada en Tarifa podrán vivir los felices años de la expansión urbanística, otra vez, con botellas de champán y vino de Jerez saliendo de las fuentes públicas…
Con esto quiero ilustrar el cambio tan repentino de chaqueta dependiendo de la situación: Defendemos el turismo como generador de riqueza y garante de futuro pero sin embargo, lejos de cámaras y micrófonos, tratamos al de fuera con indiferencia y desprecio, pronunciando incluso la palabra mágica: “turístico”… Y cómo justo un año antes de ser elegido alcalde, el sherif hizo una proclama contra el turismo de sol y playa abogando por otras formas de turismo. Como dice Wyoming, se nota que es alcalde de Tarifa, opina según sopla el viento. 

La playa de Valdevaqueros, al fondo la costa de África.


Y es que no aprendemos, salimos de Malaga y nos metemos en Malagón. Hay quienes no se enteran, o no quieren hacerlo, que creen que la crisis pasará y todos tan contentos, que podemos repetir los mismos hábitos de comportamientos del pasado sin temor a las consecuencias… Me pregunto qué tipo de riqueza verá Tarifa: Con la construcción de hoteles en la que participarán, seguramente, obreros que no serán oriundos del lugar, con los mismos hoteles de multinacionales que canalizarán directamente el dinero desde el hotelillo a Suiza, empleando a trabajadores explotados por media miseria, con casas de ricos ocupadas sólo en periodo vacacional y alquilada el resto del año a precios prohibitivos para el resto de los mortales, con un turismo de sol y playa que hará más daño si cabe al medio ambiente. 

¿Ese es el modelo de crecimiento que queremos para nuestra provincia o nuestra propia Andalucía? ¿O debemos atraer inversiones para otras formas de crear riquezas más sostenible y menos sujeta a los ciclos económicos o periodos estacionales? ¿Sabe el alcalde de Tarifa hacer de verdadero alcalde y mirar por los verdaderos intereses de su gente o actuará como la mayoría de alcaldes de la provincia?
Me pregunto cómo es posible que quieran construir más casas con el parque de ídem vacías que tiene la propia Tarifa y toda la provincia, ¿Por qué construir plazas hoteleras allí y no en el propia suelo urbano? Esto solo tiene una respuesta, y frente a esos intereses económicos de unos pocos tiene que primar el poder de esa ciudadanía que no se deja engañar con promesas de riqueza y cantos de sirena. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario