lunes, 4 de abril de 2011

España bien vale una vela

Decía Antonio Machado: “En política sólo triunfa quien pone la vela donde sopla el aire”. Y nadie se le escapa que en España no sopla aire, sino un huracán.
Este viento huracanado ataca a todas las instituciones, se cuela en los ayuntamientos, no amaina ni en el parlamento ni en el senado, se hace fuerte en los órganos territoriales… Y su despojo salpica en los colegios, hospitales, centros de trabajo, carreteras, playas… Se mete entre nuestra comida, en el tanque del coche, hace que el ciclista pedalee con ardor, que en la playa solo comamos arena en vez de bocadillo de tortilla y mina las ganas del ciudadano de a pie…
Ayer en Vistalegre pudimos asistir a uno más de esos actos heroicos en el que se pone una vela donde este aire sopla cada vez más fuerte. Esta formación no organizó mítines con líderes salpicados por la geografía española, en Vistalegre estuvieron los que son pero no fueron todos los que están, o como se diga. Quiero decir que más de seis mil ciudadanos se reunieron una vez más para darse ánimos y fuerzas para cambiar la cosas, para encender nuestra particular vela en cada uno de los rincones de este país.
Solo fuimos una porción de la cada vez mayor cantidad de personas que miran a esta forma de hacer política con optimismo, que se interesan y se acercan.




Y como personas libres que somos, estuvimos apoyando a nuestros representantes, personas como nosotros, sencillas, que enarbolan una bandera en el tan noble campo de la política, tan denostada últimamente, como así pretenden quienes nos gobierna. Aislando así a la gente capaz de hacer política progresista. Gente ni de izquierdas ni de derechas, progresistas en el sentido amplio del término. Política de progreso, del ciudadano y para el ciudadano, con limpieza y transparencia y sin ocultismos de ningún tipo.
Estoy seguro que asistimos a un acto histórico, que dentro de unos años veremos como el punto de partida de una serie de actos que llevó al país a la senda de la confianza. Será cuando el viento amaine,cuando cualquiera podrá poner velas, buena señal, porque la política no la harán los políticos, sino los ciudadanos.

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