miércoles, 6 de abril de 2011

Te encontré templada



Te encontré templada,con la voz dulce y cálida como una noche de verano,tu soplo lunar contagió mi sonrisa...y me prendí de ti... De tu beso salió el perfume de tus labios,y de tus ojos ese rayo de luna que guardé y me llevé conmigo a otros lugares.

En mi maleta, un lamento, una promesa y unas palabras.Y en tus lágrimas quise ver el joven que fui,el joven que te amó.Con tu caricia me llevé la llave de esta tierra,tu lamento despertó mis ansias de no dejar de quererte y tu mano atrapó mi promesa de volver.

Me fui, pero conmigo fuiste,y en una simbiosis eterna nos fundimos aquella noche.Te llevé conmigo, y yo contigo me quedé,en cada pliego de tu almohada,en cada surco del sofá donde jugamos a amarnos como jóvenes en el patio de un colegio,donde descubrimos que el amor no se hacía ¿Cómo se puede hacer algo que ya existe?…

Llegué a mi destino y te tuve,te contemplaba cada noche en cada rayo de luna,en cada reflejo de cristales de escaparates vacíos.¡Que linda aquella noche en la que supe amarte!Que infausto el recuerdo de la ausencia de tu calor,de tu perfume.

Me hablabas pero no estabas,y te buscaba entre las sábanas,entre los ojos de la gente…y cada mañana en las bocas de metro, entre los cuerpos difusos…Y entre las gotas de lluvia quise ver tus lágrimas,Pero no estabas...solo escuchaba tu lamento lejano,tu adiós en aquel aeropuerto;quise borrar el calendario, intenté ser feliz cada día,intenté seguir queriéndote…

El tic tac del reloj colmaba mi paciencia, y seguías yéndote,tu aroma se escapaba entre mis manos,tu tacto se hacía áspero,y tu sabor se diluía entre otras bocas.En aquel tiempo, intenté amarte,
intenté que el tiempo te devolviera a mí…Volví, pero ya te habías ido y el destino quiso que tus promesas se fueran a otras tierras, dentro de otras maletas.

Andrés J. Sánchez

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