domingo, 24 de abril de 2011

Me apunto a otra Gloriosa


«La corona está sin norte, el gobierno sin brújula, el congreso sin prestigio, los partidos sin bandera, las facciones sin cohesión, las individualidades sin fe, el tesoro ahogado, el crédito por los suelos, los impuestos en las nubes, el país en inquietud,la prensa perseguida o silenciosa...»

Esta descripción del estado general del país bien pudiera ser el de esta época que estamos viviendo, pero no, corresponde a la valoración que un intelectual del siglo XIX hizo de la España que caminaba sin rumbo durante el final del reinado de Isabel II. Precisamente fue Cádiz la primera ciudad que clavó su particular clavo en el ataúd de la denostada monarquía. El almirante Topete, cumpliendo con los planes de Prim y Serrano, se sublevó en la bahía de Cádiz al grito de «¡Viva España con honra!» (algo perdido incluso en estos días que corren) ,dando inicio a aquella revolución llamada «La gloriosa». Eligieron Cádiz por ser ciudad liberal, avanzada para la época, y porque de todos era sabido que una revolución de esas características podía triunfar entre una población descontenta con el gobierno de la época. (¿Les suena?).
Con el triunfo de la revolución se inició en el país un tiempo de esperanza abriéndose paso un liberalismo democrático que aspiraba a modernizar la maltrecha economía y sumarse así al carro del progreso patente en Europa (¿Un anhelo hoy en día?)


Después de esto se convocaron elecciones a Cortes constituyentes por sufragio universal y...¿A que no sabeis cómo se llamaban los partidos cuya coalición logró la mayoría absoluta en esos primeros comicios?. Fueron los unionistas, progresistas y demócratas. (Unión, progeso, democracia...); esto me suena a mí...
Siguiendo con la cadena de hechos, las cortes consiguieron sacar adelante un nuevo texto constitucional, el más liberal hecho hasta aquel momento. (¿Evocación a una reforma constitucional necesaria hoy día?).
Dicen los que saben que la historia es cíclica, que lo que un día fue un hecho mañana puede volver a serlo. Será verdad cuando la humanidad no hace más que tropezar una y mil veces con la misma piedra, y si a esa humanidad le ponemos el apellido de español, la cosa ya pinta fea.

Cíclica o no, las coincidencias son muchas a veces, y si una revolución cívica y pacífica (al contrario que la «gloriosa») puede mandarnos de nuevo al progreso (si alguna vez lo hubo) bienvenida sea. Creo que todo ciudadano lleva un revolucionario dentro, en algunos están dormidos, en otros están sobornados, y en muchos otros es tal la ganas que tiene de salir que cualquier oportunidad es poca. De momento, el día 22 hay una oportunidad para una revolución cívica y democrática, el carro al que nos tenemos que subir para cambiar las cosas en un país que necesita una reforma integral de los pies a la cabeza. Yo me apunto a otra gloriosa «¿Y tú?».

1 comentario:

  1. Glorioso episodio de un Cádiz rico, culto, vivo y con orgullo. Como dice el tópico “cualquier tiempo fue mejor”.
    En este capitulo de nuestra trimilenaria historia la ciudad pegó el pistoletazo de salida a la caída de un régimen, contagiando al resto de España. Tal fue la cosa que por todo el país se acuñó una frase que decía ¿QUE PASA EN CÁDIZ?.
    Esta frase se decía cuando alguien quería saber las ultimas noticias políticas, las noticias importantes, aunque no se fraguaran en nuestra ciudad, pero la expresión perduró hasta casi nuestros días. Tanto es así que yo se la escuche hace años a Javier Sardá en su programa de CRÓNICAS MARCIANAS cuando preguntó a un tertuliano con dicha frase, queriéndole preguntar: cuéntame lo mas importante del momento.
    En definitiva, el Cádiz de hoy dista muy mucho de aquel Cádiz de LA GLORIOSA, pero nunca se sabe...

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