jueves, 24 de noviembre de 2011

El silencio de las gaviotas


Nadie sabe en qué recóndito lugar de Génova está escondido, pero lo cierto es que Don Mariano, próximo presidente del gobierno, se le ve ahora menos que a un billete de 500.
Será la costumbre, durante tantos días, verlo a todas horas, en carteles, paradas de autobús, marquesinas, anuncios, prensa... Tengo tal saturación de Rajoy que cada vez que paso por una barraca y veo "los shushes" se me hace la boca agua, y me indigno sobremanera por cómo ZP subió el IVA de tan preciado manjar...

Es más, me encantó su cartel para estas elecciones. Su mirada al horizonte, oteando nuevas tierras, como un cazador solitario, un cocodrilo "dandí" acechando a un especulador bursátil... Parecía decir "Shi shi shi, yo osh voy a sacar de la crisish, porque soy Mariano, Marianooooooooooo..." (Léase esto con entonación estilo Marcial, de Muchachada nui).

Pues allí sigue, creo que incluso le cuesta levantarse de la cama. Todos los días, cuando suena su despertador con la sintonía del PP, su mujer le toca el hombro: "Vamos cariño, que hay que levantar el país" (nunca mejor dicho). "No, no, eso son insidiashhh", contesta don Mariano. Pasa mala noche, a las tantas de la madrugada despierta sobresaltado entre sudores gritando "NO, NO, MERKEL NOOO" o eso de "¡Que vienen los mercados!","¡La prima!¡Los muertos de la prima...!". Forma un auténtico escándalo en la vecindad.

Y es que ya no puede ajustarse la corbata,tiene los innombrables tan estratégicamente subidos que no puede ni abrocharse el último botón de la camisa. Está como se dice coloquialmente, cagado con las patas abajo.




Cuando estás apunto de hacerte cargo de un gobierno de un país tan azotado por la crisis, pasa como con las hemorroides, lo sufres en silencio... Se moja menos que un gremlin en el aqualand. No quiere decir qué va a hacer con los recortes, ni cómo evitar el acoso de los mercados, ni qué hacer para evitar que Justin Bieber vuelva a España, aunque su flequillo sea lo primero que piensa recortar.

Rajoy, te espera España, sal al balcón como Evita Perón, pide que no lloremos por tí. Sé que no tienes el glamour y erotismo de Madonna en sus tiempos mozos, pero un "No llores por mí España mía" no quedaría tan mal en tu boquita de piñón. O dí esas palabras mágicas que, parafraseando a "bienvenido mister Marshal", nos tranquilicen: "como presidente vuestro que soy, os debo una explicación...".

Diga, en definitiva, qué es lo primero que va a hacer como presidente del gobierno. Ni en la campaña nos han quedado clara tus intenciones, y eso que has salido más veces que la Esteban... Hay que ver, con el por saco que dan las gaviotas una tarde de verano, y a esta ni se le escucha...

No hay comentarios:

Publicar un comentario