Siempre que leo algo interesante y digno de ser guardado, marco, doblando el pico de la página, y subrayo aquellas lineas a las que recurrir en los momentos de hastío. Una de esas marcas existe desde ayer en el libro que ocupa ahora mi mesita de noche, territorio comanche, y estas son algunas líneas:
Era lo que ellos llamaban territorio comanche en jerga del oficio. Para un reportero en una guerra, ése es el lugar donde el instinto dice que pares el coche y des media vuelta.El lugar donde los caminos están desiertos y las casas son ruinas chamuscadas, donde siempre parece a punto de anochecer y caminas pegado a las paredes, hacia los tiros que suenan a lo lejos, mientras escuchas el ruido de tus pasos sobre los cristales rotos. EL suelo de las guerras está siempre cubierto de cristales rotos. Territorio comanche es allí donde los oyes crujir bajo tus botas, y aunque no ves a nadie sabes que te están mirando. Donde no ves los fusiles, pero los fusiles sí te ven a tí.
Territorio comanche. Arturo Pérez-Reverte.
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