Casi ha colado, el gran circo mediático estuvo a la altura de las circunstancias, cumplieron todas las expectativas. Eso sí, teniendo en cuenta que las expectativas fueran el que este debate iba a ser un tostón como él mismo puede ser, sin sustancia y sin que se pudiera sacar de él grandes conclusiones, por no decir ninguna. Cada uno puede tener su opinión al respecto, pueden decir que ganó uno u otro, pero lo que piensa alguien medianamente culturizado democráticamente hablando es que este debate fue un insulto a la democracia en el sentido amplio. Un insulto a la inteligencia colectiva de este país, tan maltratado por uno y otro, llamado España.
El que solo puedan participar dos partidos políticos con la simples excusa de que son las dos fuerzas más votadas es una perfida que no deja lugar a discusión ninguna. No pudieron presentarse otras propuestas aparte de las del PPSOE, no pudo apreciarse ninguna idea de Estado, ni propuestas sobre cómo mejorar la denostada democracia... Es más, si me apuran, no quedaron nada claras las propuestas que presentaban uno y otro.
Eso sí, ante la ausencia de propuestas palpables de Rajoy, Rubalcaba sacó de la chisteras recetas mágicas vendiéndolas como la panacea de la recuperación económica, dejando a medio país preguntándose por qué no las empleó cuando estaba gobernando o por qué las torpedeó cuando estas venían de otras formaciones políticas como UPyD.
Momentos cumbres de la vergüenza ajena fue ese juego de "Si,si...no, no...sí, sí... no, no..." O ese en el que ambos, presumiendo de conocer la provincia de Cádiz, dijo que Cazalla y Constantina estaban en esta provincia ante el silencio afirmativo del otro...No se le pide a los candidatos conocer la geografía española, ni mucho menos...Pero si no entiendes de un tema, no te metas en berenjenales.
Y aquí se va acabando mi entrada... Quería hacer una en sentido humorístico por llevar bastante tiempo sin escribir en este blog y por estar en consonancia con lo de ayer. Podía decir que Rajoy miraba tanto abajo, no por el papel, sino por ver que "los shushes" seguían allí...Pero mis entrañas y la fuerte congoja que siento cada vez que escucho hablar de España a estos individuos, me pueden.
Que sigan estas personas debatiendo en su particular circo mediático excluyente, otros partidos se seguirán ocupando de salir a la calle a debatir con la ciudadanía, donde la política debe palparse convirtiéndose este binomio de calle y política en un concepto de difícil disociación. Y luchando para que jamás en este país haya un debate de espalda al ciudadano.
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