Resulta que los mercados (esos grandes desconocidos que no dejan de ser personas al fin y al cabo) se han fumado en un momento casi toda la subasta de títulos a tres y cuatro años celebrada hoy. Después de que estos días se hablara tanto de la prima de riesgo, de la desconfianza hacia España, del riesgo de impago de los bonos españoles... Pues allí están los inversores, que como tiburones se han comido la carne y no han dejado casi ni los huesos. Para que se hagan una idea, los inversores han pedido títulos por más de 7.340 millones de euros y el Tesoro ha colocado finalmente 3.300 millones.
La estrategia es clara, palpable. Los mercados hacen subir la prima de riesgo, crean turbulencia en los mercados... Y ya saben, a río revuelto...
Así funciona el mercado: Una red que conecta oferta y demanda, en el que se determina el precio por esa misma ley. Los que demandan bonos (españoles en este caso) no lo comprarían por debajo de una determinada rentabilidad (tipo de interés a pagar por quien coloca los títulos). Y la diferencia entre esa rentabilidad que pide el mercado al bono español y la rentabilidad del bono alemán(ambos a 10 años) es la prima de riesgo. A España le cuesta más dinero financiarse pero la rentabilidad de sus títulos es mayor. Ya saben, a mayor riesgo más rentabilidad.
Con la prima por las nubes, el tipo de interés que tiene que pagar el país en cuestión por colocar sus bonos también sube, luego la ganancia del que compra esos bonos es mayor. El que compra los bonos es...¡Oh, el Dios Mercado! Y esos pillos vuelven a hacer la jugarreta.
Así el Estado paga más y más por financiarse. LLegando a pagar millones de euros en intereses a los inversores (bancos, fondos de inversiones, otros gobiernos...) mediante parte de nuestros impuestos, que van a parar a los bolsillos de los grandes especuladores, tiburones y demás carnívoros de las bolsas de discutible moral.
Lejos del ejercicio sano de la inversión y la especulación socialmente responsable, atacan una divisa, un país o lo que se les pongan delante sin importarles un carajo las consecuencias, solo su dinero y... su dinero. Cuanto más peor.
Y así es como los mercados (esto es una pequeña parte de lo que pueden hacer) nos dictan nuestro futuro. Y así es su dictadura.
También tenemos a nuestras queridas agencias de calificación que tantos "favores" nos han hecho a los paises periféricos. ¿Tendrán algo que ver que estos bajen la nota de solvencia de un país para que suba su prima de riesgo y dejar el camino libre a especuladores para que continuen sangrandonos? Esto merece capítulo aparte.
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