Hay una ley fundamental de la naturaleza que dice que en cada habitación, durante el verano, debe haber un mosquito, no pudiéndose quedar esta desierta. Si hay dos mosquito se procede a una lucha a vida o muerte por quedarse con la habitación.
Es el artículo 324.5 el que dice:"El mosquito en cuestión quedará agazapado en cortinas, techos o similares a la espera de la noche, cuando se dirigirá a la cama del ser humano en cuestión y le cantará al oido el pliego de condiciones por las que se procede a extraerle la sangre".
Yo me pregunto.¿Por qué se da una vuelta por mis orejas a despertarme si va a acabar por picarme en las piernas? "A ver, mosquito, pícame del tirón y vete a tu casa donde te espera tu mujer y tus hijos. No alargues la agonía...". Y mientras te preguntas eso llegas a una conclusión lúcida. Decides cubrirte el cuerpo entero con las sábanas dejando al aire solo la cabeza(para hacer una foto, vamos). El mosquito, pobre de él, se dirige al único trozo de carne libre, la cara... Ahí estás escuchando, como la fiera tras unos matorrales, acechando a la presa, hasta que esta,confiada, se posa en tu cara. Calculando el sitio exacto, descubres una mano, sueltas un manotazo y ¡Zasca! te lo cargas, dejando una huella de sangre, prueba del delito. Esto pasa el 10% de las veces, en las otras el mosquito escapa descojonándose de tí y en las más acabas con una mano marcada en el moflete o en la frente.
Algunos llegan a ser tan pesado que en la propia pandilla mosquitil lo llaman "mosquito de la calzada", siempre con los mismos chistes y chanzas.
Ah, por cierto, otra ley fundamental dice que el mosquito dará un mayor por culo cuando necesites levantarte temprano ese día para hacer algo importante. Este artículo también aparece en nuestra querida y entrañable Ley de Murphy.
A nuestro gran amigo Quevedo también le pasaba lo mismo, su mayor desgracia fue no tener Autan ni kill-paf para enchufar, ni siquiera corriente eléctrica. Solo le quedaba desahogarse con lo mejor que podía hacer, dedicarle un soneto a esos vampiros que, como bien dice, te canta una serenata antes de picarte con nocturnidad y alevosía.
AL MOSQUITO DE LA TROMPETILLA
Ministril de las ronchas y picadas,
mosquito postillón, Mosca barbero,
hecho me tienes el testuz harnero
y deshecha la cara a manotadas.
Trompetilla que toca a bofetadas,
que vienes con rejón contra mi cuero,
cupido pulga, Chinche trompetero
que vuelas comezones amoladas,
¿Por qué me avisas si picarme quieres?
Que pues que das dolor a los que cantas,
de Casta y condición de potras eres.
Tú vuelas y tú picas y tú espantas
y aprendes del cuidado y las mujeres
a malquistar el sueño con las mantas.
(Francisco de Quevedo y Villegas)
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