No me salen las palabras, el calor es tan tremendo que la piel se vuelve pegajosa, el cerebro se seca y es solo ponerme a escribir y dolerme la cabeza.
Podría hablar de la visita del Papa, de la resaca del Barça-Madrid, de dedos, de los volantazos de ciertos políticos...Pero todo esto no me sale a las cinco de la tarde de un día de levante. La cosa sería más fácil con la compañía de un aire acondicionado que me refrescase el panorama, pero va a ser que no tengo de esos.
El viento de levante trae calor y hastío...Es lo que tiene, ni ir a la playa se puede cuando el viento te hace la vida imposible. Un día de levante intenso hace que miles de granitos de arena se estrellen en tus piernas como si lo hicieran alfileres,las sombrillas vuelan por la playa haciendo de peligrosísimas lanzas que pueden hacerte mucha pupita y aparte de tortillita de camarones y pescaito frito puedes comer arena en los chiringuitos de las playas.
Los gaditanos estamos tan hartos del levante que ni queremos oir esta palabra. Ciertos colectivos victimas de este viento (fabricantes de pergolas, sombrillas, tortillas de papas para la playa...), han pedido al Parlamento andaluz cambiar la letra del himno de Andalucía en la parte donde dice "¡Andaluces levantaos!" por un "¡Andaluces venga p´arriba!".
Ni abrir la ventana se puede. El abrir la ventana supone que un ejercito de arena y polvo entre en tu casa o habitación... Tengo la lección aprendida desde que una vez dejé la ventana abierta un día de levante, el suelo se llenó de arena y una familia que venía de Toledo aprovechó para clavar su sombrilla en medio de mi habitación y pasar el dominguito aquí.
Hasta el carácter del gaditano se ve tocado por ese viento loco que como dice aquella letra de carnaval "levanta las faldas de las mujeres como a mí me gustaría". Aunque ciertos personajes gaditanos no necesitan la socorrida excusa del levante, ellos despliegan su locura por calles y plazas para jolgorio de chiquillería y visitantes en general. Ya os hablaré otro día sobre estos personajes.
Y es que es tanta la influencia del levante en nuestro gen gaditano que cuando este salta (me refiero al levante) algo en nosotros se remueve por dentro: o nos adormece el alma pegándonos una paliza interior, o nos hace poner mala leche a ciertas cosas que hacemos, leemos o vemos. Para los hombres, es nuestra particular regla, nuestro periodo. Cuando va a saltar el levante lo notamos, y vaya si lo notamos. Espero que los directivos de Evax no lean esto, nos meterían en el coco llevar un emplasto en ciertas partes del cuerpo cada vez que salte el viento...
Por eso, hoy paso de leer la prensa y ver los telediarios... Me dedico a estar aquí, sin más, pasearme por las redes sociales, leer un poco, ver una peli o ir al gimnasio...
Para que sepais, los que no sois de "Cai cai", como pega el levante aquí, os dejo una muestra en video del levante en Cádiz:
Ups, parece que ese era el otro levante. Ahora sí, aquí se puede apreciar el viento.
Mientras reuno fuerzas para afrontar un fin de semana levantisco, me despido de ustedes hasta el siguiente post, si el calor y el agobio me lo permiten.
No hay comentarios:
Publicar un comentario